La preocupante situación por la que atraviesan los 381 docentes de nivel primario, que en febrero último fueron titularizados en sus cargos, y que desde esa fecha no han cobrado sus haberes, lleva a considerar que el sistema empleado por el Ministerio de Educación de la provincia para incorporar a maestros a su planta permanente no es la más conveniente, ya que no tiene en cuenta los principios básicos de una relación laboral, como es el pago puntual o en término como contraprestación por una labor realizada.

Se entiende por trabajo "’el esfuerzo personal para la producción y comercialización de bienes o servicios con un fin económico, que origina un pago en dinero o cualquier otra forma de retribución”. Esto que en principio es básico no se tiene en cuenta en este caso y se está sometiendo a un sector de trabajadores a una situación extrema y, en algunos casos, angustiantes. Cuatro meses sin percibir un salario por el que se trabaja en una actividad tan sensible como es la docencia, constituye una situación que se tendría que haber evitado haciendo las previsiones del caso.

Cada año, o cada vez que hay titularizaciones, este problema se renueva en menor o mayor medida, y no representa ninguna solución que las entidades gremiales del sector aconsejen efectuar a los damnificados retención de servicio, por tratarse de maestros nuevos entusiasmados con la tarea de enseñar, que no tienen en mente comenzar con medidas de fuerza apenas inician su carrera laboral.

Proponer un paro de actividades solamente a un grupo de docentes, no es la forma de pedirle a las autoridades educativas que revean el sistema de titularización, sino que es atentar contra la integridad y honestidad que debe tener un auténtico maestro.