Es poco probable definir a la autoridad pedagógica por sí misma, y qué relación tiene con la escuela. Es sin duda, poner el acento en cómo se enseña y no, qué se enseña, unido a un componente muy significativo, como son las prácticas docentes. Sin embargo, se puede enmarcar en una relación entre dos personas, donde el uno sin el otro dejaría sin efecto a la autoridad como es supervisor y director. "Hoy, la escuela, es una institución sobredimensionada y subrogada, perdiendo autoridad pedagógica paulatinamente. Distintas formas de "hacer autoridad" son también distintas formas de "hacer escuela" (Los artesanos de la enseñanza, Alliaud, Andrea).
Los términos "supervisión" o "inspección" etimológicamente tienen relación con la mirada, con el sentido de la vista, el acercamiento a la la escucha atenta. Nada mejor que a pocos días de celebrarse "El Día del Supervisor" destacar su tarea y rol .Él es el mediador entre dos zonas, la zona política de la gestión, en la cual se producen los principales lineamientos de la política educativa para cada nivel, las estrategias para llevarlas adelante y, el conjunto de normativas que la sostienen. La segunda zona, es la territorial de las instituciones, en la que emergen los estilos y sellos distintivos de cada institución y la comunidad educativa. El supervisor como mediador, no sólo es un intérprete de ambas zonas.
Es un actor fundamental en el desarrollo de las relaciones entre ambas y un facilitador en la toma de decisiones. Como tal, es un movilizador de los procesos de crecimiento, crítica y cambio. Como mediador es un comunicador y su lealtad es doble, en la zona de decisión política de la gestión y la territorial de las instituciones. Podríamos concebir al supervisor como un pedagogo. Este significado básico y amplio de la pedagogía es quien acompaña, facilita, y articula procesos de crecimiento. Incorporar la dimensión pedagógica a su rol, es el primer paso a dar y, esto supone todo un desafío y cambio cualitativo que nuestra educación en pleno proceso de transformación, necesita. No están ausentes dos cualidades esenciales: la pasión y los vínculos con sus equipos directivos. Si esto no sucede, el supervisor deja de cumplir su función de acompañante, mediador y pedagogo. La buena gestión educativa entonces, estaría ausente.
El dialogo con los directivos es la herramienta que permite las relaciones interinstitucionales y la construcción de proyectos compartidos. Es necesario que el Supervisor habilite los espacios y los tiempos para socializar y compartir una imagen de futuro que se quiere crear, en definitiva, un "encuentro dialógico" Pero no siempre esto es armonioso, muchas veces resulta conflictivo. La "escuela inteligente" no es fría, sino es una unidad de aprendizaje constante, basadas en las buenas prácticas y en la inteligencia de todos los actores.
En muchas ocasiones, lo "esporádico" de las visitas a las instituciones escolares hace que los supervisores en algunas circunstancias, pierdan legitimidad y autoridad frente a los equipos directivos. Cabe señalar, que en estos casos, es muchas veces por la falta de cobertura en los cargos supervisivos. Esta situación, no permite que el supervisor cumpla su rol. Por eso nada mejor que en el "Día del Supervisor", celebrado recientemente, el Ministerio de Educación de la provincia, cubrió el cargo de "Supervisor General de Nivel inicial, Primario y de Adultos" que desde 2012 no se realizaba.
