San Juan es una de las provincias más afectadas por la ola de calor que azota al país, particularmente en el centro y noroeste, con temperaturas superiores a los 40º centígrados y no soportamos una variante excepcional sino la realidad del cambio climático global. Son las consecuencias que se vienen anunciando, de variaciones más pronunciadas a las observadas en el pasado y con severas sequías e inundaciones y récords de temperatura máxima y mínima, caso del frío extremo en el hemisferio Norte.

Las últimas lluvias intensas en nuestra provincia trajeron alivio gratificante, pero en absoluto se debe dejar de lado las advertencias para sobrellevar altas temperaturas que implican riesgo de muerte si no se adoptan las precauciones aconsejadas por el Ministerio de Salud de la Nación. El estado de alerta, que se debió difundir en San Juan con claridad, involucra no sólo a los grupos de riesgo -bebés, niños, mayores de 65 años y enfermos crónicos-, sino a personas saludables. Tomar mucha agua durante el día, evitar comidas abundantes y bebidas alcohólicas, consumir frutas y verduras, usar ropa suelta y de colores claros, no realizar ejercicios físicos al aire libre o en lugares calurosos, usar sombreros y cremas protectoras para la piel, son algunos de los consejos médicos para crear conciencia.

Estamos ante una dramática realidad: 2010 fue el año más cálido de los últimos 160 años, según la Organización Meteorológica Mundial, en base a los registros climáticos que posee desde 1850, y supera incluso los récords de temperatura media de 1998 y 2005. Además la década 2000-2010 fue la más calurosa y nada indica que el fenómeno vaya a detenerse, por lo que se deben adoptar prevenciones extraordinarias.