Los archivos, bibliotecas y museos son espacios efectivos de mediación y de transmisión del conocimiento, donde es posible trascender las fronteras disciplinarias con el objetivo común de crear lazos de pertenencia entre los diversos sectores de la sociedad, por ello estas instituciones, más que nunca, necesitan contemplar los intereses ético-sociales y emocionales de una comunidad en constante cambio. W. Benjamin nos propone al respecto, ‘que el pasado está abierto porque no todo en él ha sido realizado’. El pasado no está configurado sólo ‘por lo ya hecho’ sino por lo que queda por hacer, por virtualidades a realizar, por semillas dispersas que en su época no encontraron el terreno adecuado. Hay un futuro olvidado en el pasado que es necesario rescatar, redimir y movilizar, ya que ‘el tiempo es la chispa que conecta el pasado con el futuro’. El presente ‘es ahora’ desde él es posible desatar el pasado amarrado por la pseudo continuidad de la historia y desde él construir futuro. Al decir de J. Baudrillarde: ‘Nada de lo que se creía superado por la historia ha desaparecido realmente, todo está ahí dispuesto a resurgir, la historia sólo se ha desprendido del tiempo cíclico para caer en el orden de lo reciclable’, por todo ello, las colecciones que albergan archivos, bibliotecas y museos, deben resurgir de las cenizas del tiempo, a fin que cumplan su misión, transformándose las mismas, en soporte de la memoria histórica de nuestro pueblo.
Juan Pablo Echagüe en su obra ‘Por donde corre el Zonda’ recuerda el San Juan de historias sangrientas, paisajes áridos, pasiones indómitas y ambientes de catástrofes tiene su tradición, tiénela también la de los vergeles y los sembrados, la de acequias cantarinas y los frutos dulcísimos, las mujeres valerosas y los hombres enérgicos, es esta la que contribuyó a la independencia Nacional. La que defendió los principios democráticos en el Congreso de Tucumán. Es la que patrocinó la adopción de las instituciones más liberales que haya tenido el país, dictada, por orden de su gobernador Del Carril, la famosa Carta de Mayo. Es ésta la que dio impulso al movimiento preparatorio de la batalla de Pavón. Y es ésta, en fin, la que por obra de su hijo Sarmiento, combatió la tiranía, persiguió a la barbarie y difundió la educación. No puede evocarla sin conmovida ternura quien nació en su suelo y creció entre sus vides, ni quien aprendió a amarla allá en la infancia, oyendo con recogimiento por las noches, a la vera de la lumbre hogareña, el relato de sus tradiciones, rememoradas en sabias e indelebles enseñanzas de una madre ‘venerada’, esta semblanza de nuestro San Juan y la actuación que le cupo en la Independencia de nuestra Patria hace nacer en Domingo Faustino Sarmiento la idea de cómo debe festejarse sus aniversarios, para ello envía una carta desde Asunción el 22 de junio de 1888 dirigida al hijo de un excompañero de la Escuela de la Patria, Ignacio Flores, en donde le indica minuciosamente cómo debía realizarse el festejo de nuestra Independencia, el 9 de Julio ya estaba cerca. Esta documentación contenida en el Archivo General de la Provincia de San Juan, va a cobrar vida en los festejos de este bicentenario de la Patria, a través de, como pensó e ideó Sarmiento dicho festejo, todo ello diagramado por la ‘Comisión de Festejos del Bicentenario de la Patria’.
En septiembre, nuestro San Juan se vestirá de fiesta, transitaremos por sus calles engalanada y perfumada con flores de hinojo, escuchando suaves cantares de nuestra madre tierra, en donde cada vecino saldrá a nuestro encuentro para mostrar lo más preciado de sus pertenencia, terminando nuestro periplo en el Colegio Santa Rosa de Lima, donde se encuentra el corazón de Fray Justo Santa María de Oro.
Sarmiento todo lo pensó, San Juan se lo debe, este Bicentenario su deseo se hará realidad. Convocamos a todo el pueblo de San Juan a participar en el mes de septiembre, en el ‘sueño’ de Sarmiento.
