Viajando por la ruta 416 a Iglesia, varias veces habíamos observado una pequeña construcción ubicada en la cumbre misma del cerro Coronel, construcción que todo viajero puede ver a simple vista si mira algo al Norte de la actual antena repetidora durante la travesía del amplio portezuelo del Colorado. Y, puesto ante la duda mejor es ver y comprobar, con mi hijo Daniel -actual párroco del departamento Iglesia- trepamos no hace mucho hasta los 3.012 metros del nombrado cerro Coronel.
Arriba encontramos una solitaria construcción de pirca, de 4,50 x 3,50 metros de lado, con muros de 60/80 cm. de espesor y una altura máxima de 1,50 metros. A unos 30 pasos de distancia rumbo al Noreste, vimos además un montículo de leña seca, en apariencia de acerrillo, y al Sureste, a 20 pasos, un fogón delimitado por gruesas piedras.
Hasta aquí el hallazgo. Pero queda la incógnita de saber qué hace allá arriba esa solitaria y enigmática pirca, lejos de cualquier fuente de agua. Rastreando por los alrededores sólo encontramos trozos de viejas damajuanas de vidrio, sin ninguna muestra de cerámica u otro objeto de filiación indígena.
Se me ocurren cuatro posibilidades sobre el origen de esta rara construcción:
1) Pudo cumplir funciones de atalaya en tiempos incaicos, para controlar desde ese sitio el tráfico de las recuas de llamas y de los peatones sobre el camino que empalmaba las minas de oro de Hualilán con el camino troncal del Inca que unía el actual Iglesia con Uspallata. Cualquier testimonio de esa cultura pudo luego ser recolectado a manera de curiosidad.
2) Se construyó como sitio de vigilancia para el tránsito de la Columna Cabot en 1817.
3) Tal vez respondió a necesidades tácticas durante posibles maniobras militares del RIM 22 en tiempos no muy lejanos.
4) Puede cumplir funciones de linde interdepartamental o de alguna vieja estancia.
En presencia de tan interesante enigma, recurro a la buena voluntad de algún memorioso lector de DIARIO DE CUYO para que, de ser posible, nos aporte luz sobre esa extraña construcción.
