El Consejo de la Magistratura, organismo encargado de nombrar y destituir a los jueces, podría ser reformado para equilibrar su integración, sacando el mayor peso del oficialismo, que incluso podría ceder la hegemonía ante la nueva composición del Congreso. La experiencia del Consejo en los últimos cuatro años, desde que el kirchnerismo impuso su voluntad gracias a la mayoría parlamentaria, es realmente negativa a la luz de las caprichosas decisiones y los salvatajes a jueces afines al Gobierno.

Incluso el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal elaboró su propio anteproyecto de reforma, que fue distribuido entre los diputados que estudian el tema e incluso entregado al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el mes pasado. La iniciativa corrige la cuestionada reforma, que perjudicó numéricamente a los letrados, al reducir sus miembros de 20 a 13 y casi todos del oficialismo, por lo que hubo demandas ante la Corte Suprema de Justicia por considerar que se violó la Constitución Nacional.

En realidad todos las propuestas apuntan a devolverle al Consejo de la Magistratura el equilibrio funcional del que fue despojado, es decir que tenga 17 integrantes: cinco jueces (uno de ellos de la Corte), tres representantes de Diputados y otros tres del Senado, cuatro de los abogados, uno del ámbito académico y otro del Poder Ejecutivo Nacional.

También hay otras iniciativas, como la del diputado (FpV) Alejandro Rossi que mantiene al organismo tal como está y agrega, entre otras medidas polémicas, someter a los jueces a un examen periódico de "idoneidad", que contradice la inamovilidad constitucional. Esto es parte de los embates del oficialismo a la Justicia por la sucesión de fallos adversos.