¿Es necesaria la educación sexual? Sí, sin duda. La educación integral es formadora de personas. Dentro de esta integralidad, se encuentra la educación de la afectividad y la sexualidad. Si los padres no asumen su rol educativo en esta área, los niños y jóvenes quedan a la deriva manipulados por un sinnúmero de mensajes y conductas hedonistas. Una actitud evasiva de los padres provocará que los hijos busquen las respuestas a sus dudas e interrogantes en fuentes que podrían ser perjudiciales. De allí la necesidad e importancia de acompañar a las nuevas generaciones en el desarrollo de una afectividad y sexualidad que los plenifique como personas sexuadas sanas y felices. No cabe duda de que las decisiones acertadas o desacertadas que se tomen en este terreno tienen consecuencias para toda la vida.
Ahora bien, muchos padres se preguntan: ¿qué hay que tener en cuenta para brindar esta educación de la afectividad y la sexualidad a sus hijos? En base a mi experiencia de docente con más de veinte años de realizar esta tarea en las escuelas, puedo decirles que no es complicado, pero hay que tener en cuenta algunas pautas educativas para que pueda brindarse con éxito. Veamos algunas de ellas:
1- Hable de sexualidad de manera positiva, optimista y enriquecedora. El sexo no es malo, por el contrario, es creación de Dios, instrumento para la complementariedad, el amor y la procreación. Somos seres sexuados masculinos y femeninos destinados a amar. Por lo tanto, venza su vergüenza y explique la belleza de la sexualidad, el amor, la vida, el matrimonio.
2- Empiece pronto a hablar de sexualidad. Desde los tres años los niños comienzan a hacer preguntas sobre estos temas, no por maldad, sino por curiosidad natural. Hable con naturalidad, sencillez y claridad, adaptando la verdad (nunca mentir) a la edad de sus hijos y a lo que quieren saber en realidad. Hay que preguntar por qué preguntan y en base a esto, responder siempre corto y concreto. Es mejor hablar una hora antes que cinco minutos tarde. Hable frecuentemente según sus inquietudes.
3- Hable se sexualidad de manera integrada. Se trata de preparar a los hijos para el amor. Aunque le hagan preguntas sencillas, es necesario contestar de manera integrada. Sexo, amor y vida siempre van juntos. Hable del "como+ (genitalidad, relaciones sexuales), pero también del "por qué+ (complementariedad, amor, placer) y del "para qué+ (procreación) de la sexualidad. Somos personas, no animales.
4- Comunique los valores de la sexualidad. Vivimos en un entorno que trasmite continuamente mensajes contradictorios sobre sexualidad y afectividad, muchas veces cargados de erotismo y hedonismo. Por lo tanto, será necesario que a los hijos adolescentes se comuniquen los verdaderos valores y virtudes de la sexualidad con un lenguaje claro y asequible. Esto ayudará a sus hijos a vivir su sexualidad de acuerdo a sus expectativas.
(*) Licenciado en Bioquímica – Docente.
