Para celebrar el Xº Aniversario de su creación, el Centro de Genealogía y Heráldica de San Juan realizó el 14 de junio próximo pasado, en el Museo de la Memoria Urbana, una jornada que consistió en ofrecer cuatro conferencias con temáticas diferentes pero todas, desde una perspectiva genealógica. En particular, tuve el inmenso placer de disertar acerca de uno de los temas menos investigado en nuestra historia local: las víctimas del terremoto del 15 de enero de 1944.
Consideré, que al cumplirse en el presente año el 70 aniversario del desastre natural más grande que registra nuestra provincia, era casi una obligación moral para con nuestros comprovincianos que quedaron aplastados bajo los escombros , rescatarlos del injusto olvido y saldar con ellos y sus familiares la deuda que aún mantenemos como sociedad que intenta recuperar para la memoria colectiva, todos aquellos sucesos que constituyeron un punto de inflexión en su devenir histórico.
El interrogante inicial, por qué nunca se elaboró un padrón con todos los fallecidos en la fatídica noche del 15 de enero, fue encontrando respuesta no sólo a medida que indagué en la bibliografía de la época y en las publicaciones de autores contemporáneos, sino también en el relevamiento de datos provenientes de diferentes archivos.
El objetivo estuvo claramente fijado desde el inicio: elaborar un listado de víctimas con nombres y apellidos perfectamente documentados, única forma de demostrar con rigor científico la veracidad del mismo. Debo confesar que me llamó poderosamente la atención, inicialmente, advertir el escaso número de denuncias de fallecimientos ante el Registro Civil de la Provincia a partir del 24 de enero de 1944, día en que esta oficina reabre sus puertas nuevamente. Podría llegar a interpretarse casi como un estado de indiferencia por parte de los sobrevivientes por realizar este trámite. Sin embargo, al tener que contextualizar esta tragedia pude comprobar que el horror y el espanto paralizó por igual a todos los sanjuaninos.
Por entonces, el tiempo disponible estuvo orientado a resolver todo aquello que requería mayor urgencia (alimentos, vivienda, salud, ayuda al prójimo). Nadie sentía interés en perder tiempo realizando trámites casi innecesarios toda vez que los muertos ya estaban sepultados y cremados en su inmensa mayoría. Por esta situación, la investigación demandó buscar en los libros de Actas de defunción desde enero de 1944 hasta diciembre de 1948 pues, hasta este último año, se continuaba denunciando fallecidos el día 15 de enero de 1944. Toda la información obtenida la he ordenado alfabéticamente en cuadros para que el lector/investigador, encuentre rápidamente lo que busca. Además he diferenciado claramente los datos provenientes de diferentes fuentes: Cementerio Municipal, Hospital Rawson, Convento de Santo Domingo, Registro Civil de la Pcia. e inclusive elaboré un cuadro para detectar aquellos fallecidos que aparecen repetidos en dos o más listas para evitar equivocaciones. La riqueza informativa de las Actas de defunción es tanta ,que resultó imposible incluirla en esta primera etapa.
Desde ya, trabajo en la segunda etapa que comprenderá el relevamiento de datos de toda la Pcia. para un posterior análisis de los mismos desde una perspectiva histórica-sociológica en el contexto socio-politíco, económico y cultural dentro del cual se produjo la tragedia y que nos permita fotografiar con la mayor exactitud posible el San Juan del 15 de enero de 1944 con sus actores, sus sueños y sus anhelos. Congelada esa imagen podremos, por ejemplo, demostrar que existió "otro” San Juan con una arquitectura que de haberse sostenido hoy podría deleitarnos por igual a todos. Las topadoras constituyeron, a mi entender, una metáfora de esos tiempos. Las opciones entre lo nuevo o lo viejo, lo seguro o lo inseguro fueron posiciones antagónicas entre los sanjuaninos que a la postre, demoraron la reconstrucción más temprana de San Juan toda vez que advertimos que la colecta nacional alcanzó cifras millonarias.
Al hecho inédito e histórico de publicar un primer listado de víctimas del terremoto, muy necesaria para las investigaciones genealógicas, he considerado como valioso recuperar, para la memoria colectiva del presente y del futuro, el nombre y apellido de quienes no decidieron morir voluntariamente una noche de verano y saldar con sus familiares, el dolor que tuvieron que reprimir y silenciar por el resto de sus vidas pues no les quedó otra alternativa que la de sobrevivir.
El listado con las víctimas del terremoto del 15 de enero de 1944 aparecerá en la publicación Nº 8 del Centro de Genealogía y Heráldica de San Juan en el transcurso del presente año. La verdad es como un barril de madera atrapado en el fondo del mar: tarde o temprano sale a la superficie.
(*) Sociólogo.
