Por Prof. Edmundo Jorge Delgado
Magíster en Historia
La otrora ciudad colonial de San Juan, situada a los pies de la mole andina, vivió asombrada las consecuencias de las grandes invenciones, de lo que se llamó la segunda etapa de la Revolución Industrial.
En relación a las invenciones, haremos referencia a la aeronavegación, temática sobre la que no existen producciones, excepto escritos aislados. La presente nota es una suerte de cronología, jalonada con los principales hechos que conformaron la temática en cuestión. Se cuenta que el primer avión que circuló por su firmamento -en septiembre de 1912-, fue piloteado por un aviador mendocino llamado Mario Casale. En ese entonces gobernaba la provincia don Victorino Ortega, funcionario perteneciente a la época llamada “de las clases cultas”. Retornando al tema, este piloto -nacido en Italia- ya había realizado sus proezas en su provincia natal, incluso se relata que levantó un hangar en el sitio llamado “Los Tamarindos”, lugar donde trágicamente falleció el afamado aviador Jorge Newbery. No se sabe si Casale partió de Mendoza, o transportó su nave en ferrocarril, lo más probable sea esta última versión. Es así que los sanjuaninos maravillados observaron volar este aeroplano con fuselaje sin entelado, lo que permitía ver a su joven piloto de sólo 22 años. El avión carreteó lentamente la improvisada pista situada en el actual Parque de Mayo, sitio que en ese entonces poco arbolado tenía. Lo acompañó un sanjuanino llamado Luis Bates Salcedo. Surcó un escaso tiempo nuestro cielo, sólo por las inmediaciones, y luego descendió, entre la algarabía del público que se había aglutinado, especialmente niños. Como prueba tangible de este suceso, en el Museo Sarmiento, se encuentra la hélice de este aparato, que fue legada por el mismo piloto.
El vuelo San Juan Buenos Aires
Pasaron varios años de este hito para que aconteciera otro suceso singular, el cual tuvo trascendencia nacional. Este acontecimiento sucedió puntualmente el 23 de agosto de 1926. Fue cuando los sanjuaninos nuevamente escucharon un fuerte sonido que provenía del cielo. El ruido era emitido por un biplano Breguet, avión que volaba a poca altura de los edificios. Era piloteado por el Sargento Ramón Gómez y el Teniente Marcelo Aubone Quiroga, ambos sanjuaninos. Con su llegada finalizaba la inicial etapa del primer vuelo realizado desde Buenos Aires a San Juan sin escalas, batiendo récord en cuanto a tiempo y permanencia en el aire. El aeroplano había partido a las 3 de la mañana de la Base El Palomar, arribando a nuestra provincia a las 9,30, cubriendo 1200 kilómetros en seis horas y media, menos tiempo que el calculado. El avión era impulsado por un potente motor Lorraine de 450 H.P. y estaba equipado con los más modernos instrumentos técnicos de aquel tiempo. Estos pilotos, héroes sanjuaninos olvidados, realizaron desde Buenos Aires un vuelo impecable, observando orgullosos cuando el amanecer nacía, los primeros poblados de su tierra.
El avión, luego de sobrevolar la ciudad, aterrizó en una pequeña pista en Villa Krause, Rawson, que había sido preparada por obreros municipales y soldados del ejército. Aquí los esperaba un entusiasmado público, siendo recibidos por representantes de diferentes instituciones provinciales. Cuando el avión se estacionó fue revisado meticulosamente por el mecánico Camilo Brezzi, técnico versado de la época, quien los esperaba expresamente. De Villa Krause los pilotos se dirigieron a la Casa de Gobierno donde fueron recibidos por las autoridades de entonces.
Primeros aeródromos
En cuanto a la actividad aérea institucional, el primer aeródromo que tuvo la provincia data del año 1939, en la localidad de Marquesado, Rivadavia. La pista se ubicaba en terrenos otorgados por el Ejército Argentino, al sur del actual Barrio de Oficiales del RIM 22, y el primer avión fue conseguido en el año 1941. Con este aparato se inició la escuela de vuelo. La idea de esta institución señera en la historia de la aviación local, surgió de un grupo de jóvenes sanjuaninos, quienes tuvieron como principal propósito promover la aviación civil. La Comisión Directiva pionera estuvo dirigida por el doctor Alfonso Barassi y constituida por el doctor Indalecio Carmona Ríos, Domingo Elizondo, Alberto Zaballa, Agustín Gómez, Ernesto Aubone, Alberto Castilla, entre otros más. Pasado unos años, en 1942, la institución se trasladó a su actual emplazamiento, en el departamento Pocito, habilitándose la pista en febrero de 1943. Así nació el Centro de Aviación Civil de San Juan. La institución creció y potenció sus actividades. El primer piloto que obtuvo su brevet fue Alberto Castilla, y el instructor pionero don Celso Bucella. Otro hecho significativo está dado por la inauguración en enero 1947, de una línea área aerocomercial llamada “Zonda”. De esta manera comenzaron los vuelos regulares, que años más tarde retomaría el actual aeropuerto internacional “Domingo Faustino Sarmiento” situado en Las Chacritas. Como dato anecdótico de la nombrada compañía, recordamos que en estos vuelos viajaron a San Juan conocidas personalidades, principalmente del mundo político y deportivo. Por ejemplo en diciembre de 1949, llegó el popular boxeador José María Gatica, quien demostró sus habilidades boxísticas en el “Club Julio Mocoroa”. Hacia 1960, esta institución vivió su época dorada, esto se advierte, entre otras manifestaciones, por la gran cantidad de festivales aéreos que se realizaron, participando aviones de gran envergadura, provenientes principalmente de Mendoza y San Luis. Igualmente es oportuno apuntar que el dinamismo de este aeroclub, posibilitó que en diciembre de 1972 inaugurara sus instalaciones la fábrica de aviones “Chincul”, que en su tiempo dio trabajo a casi 500 operarios. Según los diarios de la época, esta realización fue propiciada por la Fuerza Aérea, institución que había investigado y comprobado una disminución y decadencia del patrimonio aeronáutico del país. La fábrica funcionó hasta la década del 80, debido, entre otras causas, al proceso inflacionario que sufrió el país. Como dato importante o insólito incluimos en este escrito, que, en septiembre de 1983, el entonces presidente Raúl Alfonsín protagonizó un hecho inédito. Llegó a San Juan en el avión Fokker F-28, pero aterrizó en el llamado Barreal Blanco, en Calingasta.
Otros pioneros
Retomado el tema de las individualidades que forjaron aquel incipiente mundo aeronáutico recordamos un personaje más. Es el caso de un coterráneo llamado Washington Walrond, un pionero en cuanto a la fabricación y vuelo de aviones planeadores. El nombrado nació casi con el siglo -en febrero de 1909-falleciendo en agosto 1993. De ascendencia escocesa, vivió primeramente en Santa Lucia y luego en otra propiedad rural bautizada con el nombre del “El Chuschal” en Las Chacritas, 9 de Julio. En estos lugares, especialmente en el último, comenzó a construir una suerte de prototipos de estos aviones con materiales de la zona, como madera de palmas y sauce colorado. Don Washington, a cuyo saber innato se sumaron los conocimientos y las directivas dadas por el “Club Argentino de Planeadores Albatros” situado en Buenos Aires en el Partido de Morón; logró construir varios de estos aviones. Los vuelos de estos planeadores, denominados técnicamente “Primarios”, se realizaron en el otrora aeródromo situado en Marquesado. Aquellos vuelos, en donde además fueron protagonistas otros sanjuaninos, como don Juan Bustelo y Walter Klein, datan del año 1934. El peso de aquellos planeadores eran de 88 kilos, sin incluir el piloto. Los planeos alcanzaban a recorrer entre 300 a 400 metros, a una altura de 30 metros aproximadamente, trayectos que para la época eran toda una conquista. Cabe decir que don Washington Walrond también construyó aviones a motor, como un biplano y un precario helicóptero.
