La decisión de Vicuña de desembolsar 250 millones de dólares en San Juan antes del desarrollo pleno de su proyecto volvió a poner sobre la mesa una práctica que tiene un antecedente emblemático en la historia minera de la provincia: realizar una inversión temprana que contribuya a construir confianza social y política alrededor de un emprendimiento de gran escala.
Del cheque de 50.000 dólares de Peter Munk al acuerdo por US$250 millones de Vicuña: el antecedente que marcó la relación entre la minería y San Juan
La historia de cómo el fundador de Barrick Gold prometió apoyar a San Juan con una obra pública para generar confianza en los inicios de la minería moderna.
La comparación la ofrece una anécdota que el exgobernador Jorge Alberto Escobar contó por primera vez en noviembre de 2025, durante una entrevista con Radio Colón (click aquí). Según recordó Escobar, la historia ocurrió en la década del '90, cuando atravesaba uno de los momentos más complejos de su carrera política. Había sido destituido de la Gobernación y se encontraba alejado del poder cuando recibió un mensaje inesperado: el presidente de Barrick Gold International quería reunirse con él.
El visitante era Peter Munk, fundador y CEO de la minera canadiense que años después pondría en marcha Veladero y se convertiría en uno de los actores centrales del desarrollo minero de San Juan. Escobar relató que recibió al empresario en su casa y mantuvieron una conversación en una mezcla de inglés, español y "spanglish". Allí, Munk lanzó una frase que el exmandatario aseguró no haber olvidado jamás.
—"Quiero comprarle toda la cordillera de San Juan"—, recordó que le dijo el magnate.
La respuesta del sanjuanino fue inmediata: le explicó que ya no era gobernador y que, aun si lo fuera, las áreas mineras debían licitarse a través del IPEEM. Munk, sin embargo, no parecía preocupado por los aspectos administrativos. Convencido del potencial de la provincia, le respondió que estaba seguro de que volvería a ocupar la Gobernación.
El diálogo avanzó todavía más cuando, según Escobar, el empresario le manifestó que lo buscaba por una razón concreta: consideraba que era un dirigente "prominero". Incluso le ofreció financiar una eventual campaña electoral para facilitar su regreso al poder.
La historia tomó otro rumbo cuando la Justicia restituyó a Escobar en el cargo. El exgobernador recordó que llamó a Munk para agradecerle el respaldo. Del otro lado del teléfono recibió una propuesta diferente. En lugar de destinar esos recursos a la política, el fundador de Barrick le planteó que eligiera una obra para San Juan y que la empresa se haría cargo del costo.
Escobar precisó que el monto de aquella colaboración: Barrick aportó 50.000 dólares para remodelar el entonces hospital psiquiátrico de Zonda, hoy Hospital Julieta Lanteri. En un contexto de profunda crisis económica provincial, el aporte representó uno de los primeros gestos concretos de una empresa minera hacia la comunidad sanjuanina.
Más de treinta años después, el contexto es completamente distinto, aunque el mecanismo guarda similitudes. Esta semana, Vicuña firmó con el Gobierno de Marcelo Orrego un acuerdo que contempla un desembolso inicial de 250 millones de dólares para obras de infraestructura relacionadas con la minería.
La comparación entre ambos momentos refleja el cambio de envergadura que experimentó la minería sanjuanina. Aquellos 50.000 dólares destinados a una obra puntual son un antecedente lejano contrapuesto a un desembolso de 250 millones de dólares que busca acompañar el desarrollo de uno de los mayores proyectos cupríferos del mundo.