Cuando empezó la cosecha todas las plantas procesadoras de mosto empezaron a pagar con una base de $1,20 hasta que se puso en marcha el operativo del gobierno comprando a $1,65, y entonces la base del sector privado subió a $1,40. Si no se hubiera hecho el operativo oficial es probable que la uva no se hubiera pagado a este precio, sino tranquilamente a 20 o 30 centavos menos. Creo que a corto plazo pueden estar entre 1,40 y 1,60 pesos el kilo de uva y a lo mejor, con plazos más largos; pagarán un poco más. Además, a principios de este año el mosto sulfitado se pagaba alrededor de $1,70 a $1,80 el litro, lo que implica alrededor de $1,05 el kilo de uva. Entonces, el operativo del Gobierno con compras de hasta 80 mil kilos por productor a 1,65 de contado fue muy adecuado y oportunamente previsto por dos razones. Una, el productor chico que tenía 350 mil kilos pudo vender a este precio el 23% de su producción, o el que tenía 100 mil kilos, vendió hasta el 80%. Dos, las principales empresas mosteras sintieron la presión y pronto subieron los precios y pasaron a $1,40 y $1,50 el kilo de uva, con cierto plazo. Para que una uva cueste $1,65, el mosto sulfitado debería venderse a $2,70, y vemos que hoy el precio del mosto está a $2,10 y $2,25 el litro. Entonces, el productor chico que le vendió al Gobierno se favoreció.