Mientras los mercados cuentan las horas para el lanzamiento del anunciado canje de bonos por 20.000 millones de dólares en mora desde 2001, el economista Orlando Ferreres consideró que el Gobierno "tardó demasiado" en solucionar esta cuestión, pero destacó que los bonistas privados adherirán porque "llevan 9 años sin cobrar". Consideró que el Gobierno lanza el canje ahora porque necesita financiamiento para "sostener el gasto público" y que "hay que terminar con el ruido político".

-¿Cómo explicarle a un ciudadano común las ventajas de alcanzar un canje de deuda exitoso?

-Argentina es un país que está en default (cesación de pagos). Es decir que no cumple con obligaciones (deuda) equivalentes a unos 30 mil millones de dólares con los tenedores de bonos. A un país que no cumple con sus obligaciones, es difícil que le presten dinero. Por lo tanto, un canje exitoso tiende a regularizar su situación con los financistas. Siempre hay más probabilidades de acceder a créditos cuando no debemos plata (que hace nueve años no pagamos). Es lo mismo si usted va al almacenero y le pide prestada mercadería por un mes y después no le paga, no le van a volver a prestar.

-¿Este canje beneficia en algo al ciudadano común?

Bueno, lo beneficiaría si tuviera bonos para canjear. Pero si no, el beneficio es muy indirecto. Si el canje fuera exitoso va haber más inversión y eso puede generar más fuentes laborales. Pero es un beneficio indirecto.

-¿Qué resultados se pueden esperar de este canje?

Puede tener un 80 por ciento de aceptación por parte de bonistas, que sería un resultado favorable. Creo que la propuesta de canje que hacen ahora es correcta. Además, hay que recordar que hay tres bancos fuertes que asesoraron a Argentina para este canje: El Citibank, el Barclays y el Deutsche Bank.

-¿Ha manejado bien el kirchnerismo la política de desendeudamiento?

-Tardó demasiado tiempo en hacer algo obvio. Este canje lo debería haber hecho en 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la Presidencia. Pero además, el kirchnerismo debería haber evitado peleas con Brasil, Uruguay, EEUU. No gritarle en la cara a George W. Bush (ex presidente de EEUU), como pasó en la Cumbre Mar del Plata..

-¿Por qué se eligió abrir el canje ahora?

-Básicamente porque para lo que resta de 2010 y 2011 Argentina necesita recurrir al mercado financiero internacional para poder patear para adelante la realidad del gasto público. Entonces tiene que hacerlo ahora por necesidades futuras. Inclusive, ya con esto puede lograr de los tres bancos que organizan el canje un préstamo del 10 por ciento de lo que se canjee.

-¿Argentina podrá conseguir créditos baratos en el circuito financiero mundial con un canje exitoso?

-No lo asegura. Es un paso. Hay que lograr también que en Argentina las normas predominen por encima del poder político. Si yo pongo candidaturas testimoniales para burlarme de la democracia, a ningún inversor le parece bien. Si propongo que elijan sistema jubilatorio, si la gente prefiere una jubilación privada y después decido que todos pasen al sistema estatal, eso no le va a parecer bien a un inversor.

-¿Qué probabilidades hay de que crezcan las inversiones en el país después del canje?

-Va a haber mejoras. Pero, para atraer inversiones, también hay que superar todos los enfrentamientos en el Congreso. Todo eso da incertidumbre. Están en un movimiento político de desgaste y eso para el inversor es malo. El inversor no quiere que haya ruido, le gusta el silencio político. Como si fuera Suiza, que no se sabe quién es el presidente.

-¿Quiénes podrían rechazar la propuesta de canje?

-Salvo los fondos buitres, el resto va a entrar, porque hace nueve años que no cobran ningún interés. Tampoco han podido vender los bonos, porque no se cotizan con liquidez en los mercados financieros internacionales. Hace nueve años que no cobran nada, ningún cupón de vencimiento del principal. O sea, están desesperados. Yo creo que todos van a entrar. Los fondos buitres (los inversores especuladores) no, porque ellos tienen una estrategia de litigio. Ellos no entran al canje para arreglar por poco.

-¿En qué puede beneficiar a las provincias este canje?

-Pueden llegar a colocar algún bono, como hizo la ciudad de Buenos Aires hace días. Pero lo que ocurre, es que la ciudad de Buenos Aires es muy creíble. Hay provincias que tienen menor consistencia fiscal y por ahí no podían. Bueno, ahora a lo mejor van a poder.

-¿Quiénes van a salir más beneficiados con este canje: los ahorristas argentinos o los extranjeros?

-Muchos argentinos compraron bonos de deuda en el mercado secundario. El argentino tiene una viveza criolla muy importante y también se aviva de las cosas que pueden venir. Los bonos viejos se compraron afuera, pero eso no quiere decir que no hayan argentinos en el exterior. Hay unos 200 mil millones de dólares de argentinos en el exterior. Los que más entienden lo que va a pasar acá son los argentinos. Es muy probable que los que más hayan comprado bonos en el mercado secundario hayan sido argentinos.

-¿Se pueden esperar cambios con el dólar tras el canje?

-El canje deja inalterado el tema del dólar. En este momento están sobrando divisas, pero eso es porque es la mayor exportación de maíz, soja y girasol. Eso atrasa más el tipo de cambio. Si no fuera que el Banco Central compra dólares, caería la cotización.

-¿Con el canje se terminan las angustias por la deuda?

-No, falta el Club de París. Todavía no arreglamos la deuda sin cumplir desde 2001 que tenemos con 15 países europeos. Se les debe 7.000 millones de dólares que están en default desde hace nueve años. También habrá que estar atentos a los fondos buitres (inversores especuladores) que quedan afuera, quienes ahora van a decir que el Banco Central es parte del Estado, y por lo tanto van a querer embargar las reservas. Hay que seguir negociando y tratar de solucionar todo.