El puente que cruza sobre el Río Bermejo es el más largo de toda la traza de la Ruta 150. Sus 270 metros de extensión, más del triple del promedio de los restantes puentes que integran la megaobra, lo llevan a consolidarse actualmente como el segundo más largo de la provincia, sólo detrás del de Sorocayense, en el departamento Calingasta. Su función esencial es salvar el paso de la ruta internacional por el Río Bermejo, un afluente bastante complejo ya que posee mil metros de barranca, lo que motivó a realizar una estructura necesariamente extensa. Sin embargo, uno de los mayores retos en su construcción fue la necesidad de levantarlo por encima de los márgenes originalmente previstos debido a que la creciente del río aumenta por temporada y el componente de sólidos de arrastre sedimenta fuertemente en la zona debido a la baja pendiente.

Para elevarlo luego de ser construido fue necesario cortar los pilotes a 15 centímetros de las vigas de dintel (que soportan la estructura de hormigón sobre la cual se transita) con un hilo diamantado. Posteriormente se realizaron las tareas de levantamiento que se concretaron usando ménsulas que abrazaban los pilotes y permitían una elevación en orden de los 10 y 20 centímetros por día. Fue un proceso lento y preciso que debía realizarse escalonadamente en relación a los pilares de apoyo y que concluyó con: la colocación de suplementos en las armaduras de los pilotes, un nuevo hormigonado que soportara las modificaciones y la adecuación de los terraplenes en ambos extremos.

Como resultado se obtuvo una altura 2,5 metros mayor a la prevista originalmente en el proyecto, es decir se alcanzó 8,5 metros por encima de la barranca. La extensa estructura quedó edificada con 10,5 metros de ancho, incluyendo calzada y veredines. El puente comenzó a construirse a fines de 2010 y fue concluido en 2011, aunque los trabajos de exploración y estudios iniciaron en allá por 2009 y en su etapa de mayor demanda de mano de obra utilizó más de 130 personas de manera directa.