Hasta hace unos meses, el robo en las fincas y viñedos apuntaba mayormente a la madera de los parrales, para ser usada en calefacción o en los hornos en los que se cocina el pan. Pero la ola delictiva, lejos de detenerse, recrudeció en la última parte del año y los ladrones se han especializado en artículos de mayor valor en la reventa en el mercado clandestino: se hurtan metros y metros de alambres de los viñedos, los cables de electricidad de las electrobombas para extraer el cobre, los cabezales de riego por goteo que cuestan fortunas, herramientas de todo tipo y las baterías y demás autopartes de los tractores y maquinaria que se guarda en los galpones de las fincas. En el sector contaron que hace unas semanas incluso se robaron un transformador en un reconocido emprendimiento que está en investigación policial, lo que insinúa que se trata de ladrones con algún nivel de conocimiento. La inseguridad que se vive en las zonas rurales causa malestar entre los productores, que reclaman mayor presencia policial porque dicen que no pueden hacer frente a la situación solos, y además porque en medio de una crisis generalizada para los productos de esta economía regional, se les están encareciendo vertiginosamente los costos de producción por este nuevo factor que deben afrontar. Todas las entidades viñateras admitieron que el fenómeno afecta cada vez a más productores, en 9 departamentos vitivinícolas: Santa Lucía, Chimbas, Sarmiento, Pocito, Rawson, 9 de Julio, Caucete, Angaco y 25 de Mayo.

Pablo Martin, vocero viñatero de la Cámara de Producción, Empaque y Comercio de Pocito, contó que sufrió el robo en sus fincas de Caucete. ""Me robaron unos 50 metros del cable subterráneo de la electrobomba. Le hicieron palanca con un palo para extraerlo, lo quemaron para eliminar el plástico y sacar el cobre para revenderlo" contó. La perdida ascendió a $45.000, a razón de $900 el metro.

Martín dijo que si bien no llevan un registro, todos los integrantes de la entidad han sido víctimas de robos en mayor o menor medida. La modalidad ahora es entrar en las fincas y llevarse todo tipo de herramientas chicas y medianas, para revender. También son muy buscadas las baterías de los tractores y los arranques, alternador y bomba inyectora, en general todas las autopartes que tienen valor de mercado importante. ""Los robos vienen del año pasado, pero desde este invierno a esta parte, se ha puesto muy complicado. Ha recrudecido en el segundo semestre" indicó. En un emprendimiento nacional admitieron que hace poco les sustrajeron los cabezales de equipos de riego por goteo, por una fuerte suma y el hecho está siendo investigado por la policía. José Molina, presidente de la Cámara de Productores Vitícolas, agregó que al robo de alambre e implementos agrícolas se suma también el de pasas. El dirigente fue víctima en tres ocasiones, y contó que otros productores han sufrido robos de amoladoras y taladros. ""Este año es terrible el robo al sector productivo y no vemos soluciones. Hay que ver cuál es la cadena de comercialización y tomar medidas, la seguridad es una política que le corresponde al Gobierno", dijo. Juan José Ramos, titular de la Asociación de Viñateros, dijo que las fincas que no tienen sereno son blanco fácil. ""Pero eso tiene costos que el productor no puede asumir" y detalló casos en Caucete y otros departamentos, de robos de pasas, implementos y animales. En la Federación de Viñateros hicieron hace poco un relevamiento de pérdidas (ver recuadro) y su titular, Eduardo Garcés, dijo que la ola delictiva se incrementó, afectando a todos sus asociados.

 

Entidad calculó el crecimiento delictivo

Un informe de la Federación de Viñateros publicado por este diario en octubre indica que este año creció el doble el robo a los viñedos en San Juan. Según una estimación en la entidad establecieron en unas 100 las hectáreas de viñedos desmantelados por los saqueos, cuando el año pasado, para el mismo mes eran unas 50 hectáreas. En la entidad dijeron que los productores se han cansado de reclamar mayor presencia policial, por ejemplo en las inmediaciones de los asentamientos Pedro Echagüe y en el llamado Loteo Landa, en Santa Lucía. Incluso desde la Seccional 29º, con jurisdicción en la zona, reconocieron que han recibido denuncias de propietarios de fincas afectados por los robos.

Lo más "popular"
 

Entre los artículos más robados, las trabas de parral y los alambres son los "clásicos". Una traba de un parral cuesta entre 50 a 100 pesos, y en una hectárea de viñedo pueden entrar hasta 2.500. Además, un rollo de alambre de 50 kilos puede llegar a costar unos 5.000 pesos en el mercado.

 

Asamblea de viñateros

En la entidad dicen que Díaz Cano está esperanzado en que habrá medidas del nuevo gobierno que equilibren la vitivinicultura, pero en caso contrario, el Gobierno local volverá a apuntalar la actividad.

 

Los productores nucleados en la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan realizaron en la noche del jueves una asamblea en la que el ministro de la Producción, Andrés Díaz Cano, junto a funcionarios de su gabinete, escuchó los pedidos del sector ante la próxima cosecha. De acuerdo a los estudios de costos realizados, los viñateros determinan que el valor del kilo de uva común debe ser de $12, el del kilo de uva blanca, $15 y las uvas tintas y finas, entre $25 y $30 por kilo. Además, se planteó que si la forma de pago es en cuotas, estas deben ser actualizadas ya sea por el valor dólar o por la tasa de interés para descuentos de cheques. También se pidió neutralizar los excedentes vínicos actuales modificando la liberación de los vinos nuevos del 1 de junio actual, al 31 de agosto del 2020 y recuperar los precios del vino tinto cambiando la resolución que permite que un vino tinto tenga el 65% de uva tinta a la exigencia de un 100%. Por otro lado, se solicitará al INV un estricto control varietal para garantizar que los mismos sean de la uva correspondiente. Distintos productores expresaron la importante merma de uva en la próxima cosecha como consecuencia de la falta de agua, y la imposibilidad de realizar los trabajos rurales, abonos y desinfecciones por el bajo precio percibido por la uva en la cosecha pasada. En el sector calculan que la merma de uvas será de mínima de unos 300 millones de kilos.