Experimentar para ahorrar costos. Así es como un grupo de cuatro empresarios incursionaron hace 5 años en la técnica de secado en parral. Comenzaron con pruebas en terreno reducido, de unas 6 hectáreas pero actualmente ya lograron cubrir el 6% del total de hectareaje destinado a pasas en la provincia. Eso representa a 200 hectáreas del total que según los datos del INV es de 3.207 hectáreas para pasas. ‘De todas maneras seguimos experimentando y queremos que cada vez sean más productores que apliquen esta técnica, porque les puede generar hasta un 40% de ahorro en sus costos. Para esto estamos con ensayos todos los años, algunos han empezado a sumarse y han obtenido resultados muy buenos en algunos casos’, explicó Carlos Javier Huertas, propietario de la empresa Frutandina.
Junto a Huertas, están trabajando desde el inicio con 3 empresas más. Son los propietarios de la firma Moya, Alves y Almeyda y Agroexport quienes buscan impulsar este sistema. Gracias a sus pruebas, estudios y dedicación, ya son alrededor de 300 los productores que innovaron en el secado a parral, según contó el empresario. Así fueron sumando empresas ‘producto del derrame que nos hemos propuesto dar, porque si logramos que funcione y obtenemos la experiencia necesaria con capacitaciones será más eficiente la cadena en general’, contó el pasero.
En cuanto al ahorro en los costos, el empresario enumera además de la mano de obra la supresión de la superficie de secado. ‘Tampoco se necesita el tractor para llevar al secadero y se ahorra el tractorista. Además evita comprar las mallas plásticas o la tela antigranizo que se usan en los secaderos porque está al aire la pasa colgada’, detalló el productor. Por otra parte, como la cosecha de las pasas se realiza luego del grueso de la cosecha de uvas, la disponibilidad de mano de obra es mayor. También tiene un rendimiento de trabajo superior ya que el producto está seco. Además aseguró que la técnica no sólo es beneficiosa por el ahorro, sino que también apunta a una mejor calidad de pasas por lo que disminuye la manipulación a la que está expuesto el fruto. ‘Esto nos hace más competitivos a todos’, expresó Huertas.
La cosecha puede ser manual o mecánica y se adapta a las características propias de San Juan. ‘Estamos trabajando para incorporar nuevas variedades norteamericanas, dado que los resultados parciales son promisorios’, dijo optimista el productor. En cuanto a maquinarias también explicaron que resta avanzar ya que de a poco ingresan en la provincia máquinas del exterior.
Entre las desventajas está el riesgo de que un viento fuerte dañe la producción y que hay que esperar más tiempo para que se sequen que en un secadero.

