El de ayer fue un desayuno de festejo atípico. En el comedor de la enorme nave fabril de Maverick, con el único sonido de fondo de decenas de operarios ensamblando motos, no se escuchó un solo reproche de parte de los industriales, como era costumbre desde hace un tiempo y hasta el año pasado mismo, para esta ocasión.

En cambio esta vez el titular de la entidad fabril, Roberto Carmona por primera vez dijo que era “un día feliz, bueno para la industria”, habló de la existencia de “otro clima” y “de la oportunidad de seguir avanzando en esta línea”. Carmona quien desde 2004 en que asumió frente a la UISJ se mostró crítico, ayer destacó “el discurso único y la convergencia de ideas” existente entre el sector fabril y el Gobierno -mencionó la cena de la industria en Tecnópolis, con la Presidenta, donde la delegación local fue la más numerosa-; remarcó el acercamiento logrado con otras cámaras, el surgimiento de la rama joven de industriales (ver aparte) y el estudio de las cadenas de valor que realizó la entidad.

Y hasta sorprendió cuando le dedicó a los empresarios mineros presentes un “me da placer que nos acompañen, son parte de nuestra casa” y les agradeció que hayan acordado con el compre sanjuanino que viene pregonando la industria manufacturera desde hace años. El cambio de tono fue coincidente con la primera visita del gobernador Gioja al desayuno de aniversario de la entidad.

Hasta el año pasado los industriales se consideraban “fuera de agenda” y cuestionaban la atención que prodigaba el Gobierno a la minería: “podemos ver claramente dónde el Gobierno le ha puesto el foco, hay mucho énfasis en acciones concretas y son muy proactivos en esto, el ejemplo más que elocuente es la minería”, reprochó el año pasado para esta misma ocasión Carmona.

Entonces reclamaba además que “entendemos que por peso específico, por generación de empleo y por una serie de cuestiones que tienen que ver con el crecimiento, no podemos estar afuera de la agenda de desarrollo de la provincia”. Pero todo eso se esfumó al parecer en el último año -“Es notorio que San Juan cambió”, dijo ayer- y para alejar eventuales suspicacias respecto al cambio de humor de un año al otro remató con lo que sonó a autocrítica: “hay que correrse del reproche y la crítica a una fase más constructiva”.


El cambio de actitud fue consecuente con lo visto a nivel nacional en la cena de la Unión Industrial -con un De Mendiguren que sólo repartió pétalos de rosas al modelo K, y una Cristina Fernández agradeciendo que por primera vez no tuviera que “salir a contestar”. Pero en San Juan, ¿qué cambió de un año a otro para llegar a esta etapa de mieles entre privados y Gobierno? El Ministro de Producción lo graficó con números: habló de que la economía duplicó el producto industrial, de que la provincia creció más que el promedio nacional, y que el primer semestre tiene más de 2 dígitos. Destacó las “condiciones positivas” del financiamiento nacional y local, con tasas del 0 al 10% y periodos de gracia; de la mayor infraestructura vial, gas, diques y parques industriales que se vienen realizando, y del acompañamiento a ferias y misiones comerciales.

“Somos conscientes de que hay crecimiento desigual, y algunas industrias con problemas”, y fue el más crítico ayer en el festejo: detalló que a los industriales les compete incorporar valor agregado, tecnología, proveer más y mejor trabajo y “compromiso con la provincia, no partidario, sino tener el mismo objetivo de la provincia, porque aún estamos lejos del San Juan soñado”.