A las 9 de la mañana de ayer se realizó la apertura oficial de INTA Expone, la mayor muestra agroindustrial que por primera vez toma como sede a la provincia. Apenas se inició, llegaron alumnos de más de 300 escuelas de distintos departamentos. Es que casi 40.000 estudiantes de distintos niveles decidieron reemplazar su día de clases por la visita AL predio del INTA en Pocito, según confirmo Máximo Coronel, organizador del evento. Y fueron mayoría, ya que en la primera jornada fueron en total unas 50.000 personas.

De esta manera, profesores y alumnos cargaron sus meriendas temprano y salieron a APRENDER algunos secretos sobre el agro, de manera dinámica. ‘Los chicos no conocen todo el trabajo que se hace para que lleguen las frutas o las verduras a su casa y aprenden un montón‘, contó Fernando Flores, maestro de Sexto grado de la escuela Nueva Juan Fanzolato, de Rawson. Mientras, los 150 chicos de la escuela merendaban ya que junto AL maestro y dos maestras más caminaron desde las 9 y hasta las 12 horas. ‘Tendríamos que haber venido todo el día porque no alcanza una mañana para ver todo‘, expresó la docente Fabiola Scellato.

‘El día de los jóvenes‘, así lo mencionaron organizadores del evento, por ser el día que recibieron mayor cantidad de grupos: comiendo sobre asientos de alfalfa, disfrutando del AIRE libre y escuchando atentamente los instructores de cada stand. Así se podía ver a los niños esparcidos por todo el predio, de 8 hectáreas, que estaba preparado en gran parte para ellos. Los maestros que guiaban grupos de hasta 200 alumnos, como el caso de la Escuela Modelo, recurrieron a distintas técnicas para no perder a ningún alumno. En el caso del colegio capitalino resolvieron llevar el clásico banderín de los desfiles provinciales, de esa manera los estudiantes de Tercero y Segundo grado localizaban rápidamente a su grupo. Otras divisiones más pequeñas, como la sala de 4 de la Escuela Avellaneda, de Chimbas, se organizaron con una larga soga de la cual se agarraban los alumnos y los comandaban sus dos maestras.

En el caso de que se perdieran, podían dirigirse a un puesto de radio abierta creada especialmente para la ocasión, conocido como ‘La voz del predio‘. Allí los niños decían su nombre y los mayores iban a retirarlos.