El Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó entrever que el programa económico que surgirá del acuerdo stand by que negocia con el equipo económico de Mauricio Macri estará basado en las "prioridades argentinas", apuntará a minimizar el costo social del ajuste y tendrá el sello que quiera imprimirle el Gobierno.

"Este es un programa que le pertenece totalmente a la Argentina", dijo el director de Comunicaciones del Fondo, Gerry Rice, principal vocero del organismo.

"Y el FMI tiene el rol de apoyar las prioridades de la Argentina", remarcó.

La declaración de Rice fue la primera clara señal por parte del Fondo de que respetará la soberanía de la política económica y no impondrá, tal como solía ocurrir en el pasado, una lista de políticas concretas para aprobar el nuevo programa que busca la Argentina, más allá de que se acuerden metas específicas para los próximos años.

Rice hizo particular hincapié en este punto durante una conferencia de prensa que brindó en la sede del FMI, en Washington, la primera desde que comenzaron las negociaciones. Rice, quien oficia de vocero de la directora Gerente, Christine Lagarde, insistió en que el papel del organismo multilateral es respaldar la tarea del Gobierno.

Esa postura estuvo en sintonía con lo dicho ayer por Macri, quien afirmó en su conferencia de prensa en la Quinta de Olivos que el Fondo acordaría con el Gobierno metas cuantitativas -de seguro, sobre el déficit fiscal- pero mantendría silencio respecto del "cómo" alcanzar esas metas.

"En cuanto a los objetivos y las metas, estamos totalmente de acuerdo con lo que dijo ayer el Presidente Macri, que se trata de las prioridades de la Argentina. Este es un programa que le pertenece totalmente a la Argentina, y el FMI tiene el rol de apoyar las prioridades de la Argentina", afirmó Rice.

"Quiero recalcar nuevamente que este tema de las prioridades de la Argentina es lo que es muy importante para nosotros, y que buscaremos apoyar las prioridades del gobierno argentino y del pueblo argentino en este programa", insistió.

La firme posición que marcó el Fondo llegó tras varios de intensas especulaciones en la Argentina acerca de qué condiciones podría llegar a imponer para ofrecer financiamiento fresco a través del programa stand by. El Fondo ya había desmentido que entre las previsiones estuviera exigir una depreciación adicional del peso respecto del dólar. Macri, ayer, también negó la posibilidad de que el organismo multilateral solicite cambios en la reforma laboral que propuso el Gobierno.

Todas las especulaciones salieron de un mismo lugar: el informe del artículo IV, publicado a fines del año anterior, que ofreció el diagnóstico de los economistas del staff del Fondo respecto de la Argentina. Ese informe indicaba que el peso estaba sobrevaluado entre un 10 y un 25% en términos reales, recomendaba una mayor flexibilización laboral, cambios regulatorios, y sostenía que era "esencial" recortar el gasto público, en particular, salarios, jubilaciones y programas sociales.

A sabiendas de las heridas que dejó la historia, Rice insistió en que el Fondo y la Argentina han cambiado respecto de fines del siglo pasado y la caída de la convertibilidad, a fines de 2001, que se precipitó cuando el Fondo declinó un giro del programa stand by vigente en ese entonces.

"La situación en la Argentina de hoy es muy diferente a de hace 15 o 20 años, cuando la salida del sistema de convertibilidad fue un episodio extraordinariamente difícil para la Argentina y el pueblo argentino", dijo Rice. Tras elogiar las reformas del gobierno de Mauricio Macri, habló sobre los cambios en el Fondo: "Entre otras cosas, se presta mucha más atención a la protección social y, en particular, a proteger a los más vulnerables de los costos del ajuste. Prestamos mucha más atención hoy que, ciertamente, hace 15 o 20 años, a cuestiones de desigualdad y cuestiones de crecimiento inclusivo".