El mercado interno del consumo del vino en la Argentina es uno de los 10 más importantes del mundo. A pesar de la caída estrepitosa en litros por habitantes todavía sigue siendo un mercado que mueve más de 850 millones de litros por año.

Hoy estamos por debajo de los 20 litros per cápita cuando en el 2000 estábamos en 33 litros y si nos vamos más atrás muy lejos de los 90 litros de hacen 40 años. Pero este fenómenos es mundial. Hoy España, uno de los principales países productores y exportadores y tiene un consumo de 18 litros por persona y sus bodegas hacen mil piruetas para vender vino. El cambio de vida y por ende de preferencias de bebidas, dejó a un costado al vino y le dio paso a un fuerte competidor mucho más sencillo y con gran llegada al público joven: la cerveza. No existe un consumidor exclusivo de vino y otro de cerveza. La globalización hizo su trabajo. El que siempre tomó vino hoy, seducido por la moda y publicidad, también toma cerveza. Pero creo que en menor medida el "cervecero" se inclina por el vino. Y habría que preguntarse el por qué. El vino blanco vive su mejor momento. Su consumo está en crecimiento constante, especialmente entre los jóvenes. Está de moda y en diferentes contextos. El calor del verano invita a tomar una bebida más fresca, sobre todo al medio día. En una reunión social, muy pocos se animan a arrancar con un tinto cuando hay oferta de blancos, rosados y espumantes. Eso se ve. Ya es una realidad. Algunas bodegas ya lo han percibido y han acomodado su elaboración y otras, lamentablemente, todavía siguen siendo tinto dependientes. Si queremos competir con la cerveza, el vino blanco es una de las mejores opciones. En los 70 tuvimos una gran publicidad, que si bien era de una marca, posicionaba bien a la provincia: "Resero, blanco sanjuanino, el vino que hizo famoso a San Juan". Si bien los tiempos han cambiado, hoy debemos volver a potenciar nuestros blancos. El empleo de la nueva tecnología y nuevas variedades blancas como el Viognier, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Pinot Gris, Chenin y Ugni Blanc, entregan vinos blancos secos, frutados, dulces, espumantes y gasificados con gran calidad y precio. No debemos dejar de lado a la vieja Moscatel y el colonial Torrontés que conforman una oferta variada para un consumidor cada vez más exigente. No me canso de señalar un gran vino blanco Ugni Blanc-Chenin de una prestigiosa bodega familiar de San Juan a un precio sorprendente. También del Viognier exquisito que se da en Pozo de Los Algarrobos, Caucete. Y la gente los elige cada vez más. Soy un enamorado del vino blanco. Y una de las principales razones es el intenso calor del verano. Qué hay fresco que no sea una cerveza: un vino blanco. Puro, con soda o con hielo. Como sea, la gente busca una bebida refrescante. Y aquí las bodegas deben dar pelea para ganar consumidores con perfil cervecero.

Estudios en España señalan que del 100 % de las personas que eligen el vino blanco, el 88 % toman además cerveza, 83 % vino tinto, 53 % vinos espumantes, 38 % vino rosado y 27 % vinos dulces. La misma encuesta revela que los que toman vino tinto pero nunca blanco, prefieren en porcentajes mucho más bajos a la cerveza y espumantes. Un claro ejemplo de perfiles distintos de consumidores de vino.

 

El mundo está asistiendo a un fenómeno en el que el gusto hacia el vino blanco está rejuveneciendo.


El estudio español, publicado por Macu Llorente en el periódico "20 Minutos", revela que en el tramo de 25 a 34 años, el vino preferido es el blanco con una ligera diferencia respecto al tinto..

Está de moda y en diferentes contextos. En las comidas, como aperitivo, con el postre o como bebida refrescante, el blanco ha encontrado su sitio. Cada vez son más los que cambian la cerveza por el vino, con el blanco como protagonista. Jóvenes, y sobre todo mujeres, están accediendo a este tipo de vinos, y de hecho, son ellas las principales consumidoras. Su demanda va en aumento. Las últimas tendencias en España auguran crecimientos en las ventas de vinos blancos de entre un 8 y 9%. El consumo de vino en España experimentó en 2016 un aumento después de varias décadas disminuyendo. Una buena noticia para un país en el que hay 18 millones de consumidores habituales de vino, con el tinto en primera posición (un 67,1%), seguido del blanco (un 27%) y el rosado (5,9%), según datos de la consultora Kantar Worldpanel. Sin embargo, desde hace unos años, se ha detectado un notable incremento en el consumo del blanco, fenómeno que está alterando el mercado del vino. Los datos oficiales apuntan a que frente al tinto, el blanco es el que más crece con un 7%. Y la tendencia va a más. Una de las razones son los precios más asequibles. Además, si antes parecía que tomar un blanco era una opción exclusivamente femenina o de inexpertos en la materia, hoy la calidad de los blancos no tiene nada que envidiar a la de los otros vinos. Elegir un vino blanco no te hace menos entendido en la materia. Y al revés.

En España son los mayores de 50 años el colectivo que más consume, aún así, estamos asistiendo a un fenómeno en el que el gusto hacia esta bebida se está rejuveneciendo. Dos de cada tres españoles eligen tinto, pero en el tramo de 25 a 34 años el vino preferido es el blanco, con una ligera diferencia respecto al tinto (45,8% frente al 44,1%). El interés de los jóvenes va en aumento y cada vez son más los que se acercan al vino entendiéndolo como una bebida social y una nueva cultura a descubrir.