La soja, principal producto de exportación de Argentina, superó ayer en el mercado de granos de Chicago su precio ‘récord histórico al cotizar a 613 dólares la tonelada con lo que dejó atrás su marca anterior de 609,22 dólares del 3 de julio de 2008.

La oleaginosa ya había batido su propio récord por la mañana, pero a lo largo de la jornada tuvo una seguidilla de subas que llegaron a un máximo de U$S614,73 dólares la tonelada, un alza acumulada de 51,1% desde el 9 de diciembre de 2011, cuando tocó un mínimo de 406,7 dólares en la principal plaza mundial.

La clave de esta suba es la dramática sequía en las zonas productivas de EEUU en medio de un verano con temperaturas agobiantes que ya se ha cobrado la vida de decenas de personas.

Esta coyuntura es muy favorable para la Argentina teniendo en cuenta que es una de las fuentes importantes de ingresos por derechos de exportación y que parte de esos fondos se distribuyen entre las provincias y los municipios.

Argentina es el tercer exportador mundial, detrás de EEUU y Brasil, pero el primero de productos procesados (aceites y harinas), y el alza de su precio es en sí misma una buena noticia para la economía de nuestro país.

Por tonelada de soja con entrega inmediata se pagaron entre $1.660 y $1.700 en las terminales portuarias de Timbúes, San Martín, de General Lagos, entre otras, según la Bolsa de Comercio de Rosario.

Hay que recordar que en 2008 Argentina no pudo aprovechar los precios máximos en el mercado de granos por el paro agropecuario de 129 días, desde el 11 de marzo hasta el 18 de julio de 2008, en protesta por las retenciones móviles. Justamente la salida de Argentina del mercado fue uno de los fundamentos para que subieran los precios aquel año.

Los analistas coinciden en que la suba en los precios de los granos obedece a la escasa cantidad de lluvia caída en la zona sur del área productiva de EEUU y por la continuidad de temperaturas altas en la región Centro y Norte.

Pero la sequía no es un problema exclusivo de EEUU. Aquí, la falta de lluvias ya hizo también su trabajo.

Resulta que el año agrícola de Argentina está marcado por una grave sequía que modificó las perspectivas de la cosecha: de las 52 millones de toneladas que se produjeron el año pasado, este año no superaría las 40 millones. Y esas 12 millones de toneladas menos implicarían unos U$S5.000 millones que la Argentina dejará de percibir y afectan a los bolsillos de los productores y del Estado. Fuentes: Télam, DyN, La Gaceta