La pretensión del Gobierno nacional de que las empresas les paguen un bono extra a sus empleados para compensar la aceleración inflacionaria de los últimos meses no tendrá eco en la provincia, según la consulta a los sectores involucrados. Por el lado de las empresarios dijeron que la mayoría de las firmas no está en condiciones de afrontar la cancelación de una ayuda extra, cuando muchas están negociando en paritarias o tienen que discutir ampliaciones de los acuerdos. Y por el lado del sector gremial manifestaron que si bien les vendría muy bien un adicional, al no ser una medida de aplicación obligatoria, dudan de que vaya a tener éxito, como así también hay que decir que no lo exigen.

La intención en el Gobierno nacional es instrumentar medidas que ayuden a la recuperación económica y una de ellas es precisamente la ayuda extra a privados. Y tiene lugar con el antecedente de la decisión oficial de otorgar un bono extraordinario en abril de $6.000 a jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo. También será para titulares de pensiones no contributivas, como forma de fortalecer sus ingresos ante la suba de precios de los alimentos de las últimas semanas.

Pero en San Juan entre los empresarios la idea no prende. Desde la Federación Económica, Dino Minnozzi sostuvo que "dar un bono será muy difícil, y es por una serie de causas. Por ejemplo, si al asalariado no le alcanza el sueldo no gasta y el inversor por la incertidumbre económica no invierte. Como consecuencia la mayoría de los sectores no está en condiciones de dar una ayuda. Pero que no quepan dudas que, si se instrumenta, el que pueda la va a dar".

Ricardo Palacios, desde la Unión Industrial de San Juan, dijo que "lo veo difícil porque habrá empresas que podrán dar una ayuda, pero otras vienen muy golpeadas. Se vienen recuperando de un período muy difícil y con los números al límite".

Aún nadie habló de montos, pero podría tomarse como punto de partida los $6.000 de los jubilados.

En el comercio tampoco hay adhesión a la iniciativa oficial. Hermes Rodríguez, de la Cámara de Comercio, expresó que "en nuestro ámbito no se puede pagar un bono porque estamos muy complicados. Ya estamos haciendo un esfuerzo para pagar los sueldos porque el piso salarial de un empleado quedó en $91.000 y con las cargas patronales el costo quedó en los $120.000. Por ahí las grandes cadenas están en condiciones, pero la mayoría de los comerciantes no".

Desde la Cámara Argentina de la Construcción Delegación San Juan, Julián Rins, manifestó que "un pago extra será muy difícil porque ya hubo ampliación de paritarias y en abril se viene una nueva discusión. Además, en nuestro caso, no podemos trasladar una ayuda salarial al costo de las obras".

El panorama en el sector sindical muestra que ven bien una ayuda, pero difícil de instrumentar en las actuales circunstancias. Mirna Moral, desde el Sindicato de Empleados de Comercio, sostuvo que "no creo que se instrumente si no es obligatorio. Por supuesto que sería bienvenido por parte de los empleados, pero no lo podemos exigir".

Marcelo Mena, desde el sector de los profesionales de la minería, sostuvo que "todo lo que sea una ayuda salarial es bienvenida, pero ahora estamos por negocias paritarias". De igual forma opinó Carlos Ozán, de los empleados vitivinícolas.

  • Preocupación de empresarios

No son pocas las preocupaciones del sector empresario en San Juan. Una, por ejemplo, es que ya comenzaron a elaborar planes para prepararse para un invierno en el cual anticipan que va a faltar gas como consecuencia de la suba de los precios internacionales a partir de la guerra en Ucrania. En la Unión Industrial de San Juan (UISJ) calculan que de una fuerza laboral de unos 27.000 trabajadores, incluido el sector calero, que será el más perjudicado, se verá afectado un 40% de los planteles, es decir unos 11.000 empleados, contabilizando actividades como el vidrio, textiles, químicos, panificación y elaboración de cerámicos. Entre las acciones que están previendo realizar en esos ámbitos se encuentran, por ejemplo, adelantar producción para compensar días, ajustar los turnos de trabajo y, si llega a hacer falta, adelantar vacaciones. Ya hay contactos con el sector gremial para coordinar los planes, según dijo Ricardo Palacios, titular de la central fabril.

Como si fuera poco, también las empresas constructoras le salieron a reclamar al Gobierno nacional la necesidad de establecer mecanismos ágiles de actualización de los precios de las obras porque de continuar la escalada actual de valores de los insumos se pueden llegar a paralizar trabajos y afectar con despidos al personal.

Números

4,7  Fue la inflación de febrero, según los datos del Indec. Y ya se habla de que la de marzo será sensiblemente superior, por el fuerte incremento de los precios de los alimentos.