En una visita relámpago del gobernador Gioja por el despacho del Ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez, el primer mandatario sanjuanino se trajo bajo el brazo el fuerte interés que tienen empresarios chinos por adquirir vinos y aceites de oliva argentinos, de acuerdo a lo que le hicieron llegar al funcionario nacional en su reciente visita por el país asiático.
El incipiente interés se afianzará con una misión comercial que realizará una comitiva de funcionarios e inversores chinos por Argentina el mes que viene -no confirmaron la fecha- y que incluirá San Juan. No es la primera vez que el gigante asiático pone sus ojos en la producción local, la última oportunidad fue en el 2006, cuando el entonces embajador Zhang Tuo estuvo en San Juan y se reunió con los popes de la industria, aunque luego no se materializó en negocios.
Sólo en alimentos -tanto elaborados como no elaborados-, la República Popular China le compra al mundo más de 16.000 millones de dólares, pero apenas el 1% lo adquiere en Argentina; y con San Juan es actualmente “muy reducida” la relación comercial, comentó el ministro de la Producción de la provincia, Raúl Benítez, debido a que sólo incluye un volumen de ventas por 1.300.000 dólares registrados en 2010, de pequeños volúmenes de pasas, uvas y aceite de oliva.
“Es una gran oportunidad que queremos aprovechar. La idea es que cuando venga esta delegación recorran bodegas, aceiteras, participen de rondas de negocios y de paso mostrarles nuestro potencial en rubros como la pasa o el mosto. Sabemos que ellos buscan precio y volumen, algo que debemos garantizarle si queremos cerrar buenos negocios”, explicó Benítez.
Históricamente, China no es un gran consumidor de aceites y vinos, pero sus 1.300 millones de habitantes y los 10 millones que pasan año a año del campo a la ciudad, están marcando un cambio de hábitos y un nuevo requerimiento en la demanda alimentaria, que le abre la puerta a productos occidentales.
Todo se inició cuando el ministro Domínguez estuvo reunido la semana pasada con más de 300 empresarios chinos, que atraídos por las posibilidades de inversión que tiene Argentina, se topó con un pedido puntual de un distribuidor para comprar vinos, pero apuntó inicialmente a dos bodegas mendocinas, que de acuerdo a lo que trascendió, habrían dado un paso al costado porque el negocio las obligaba a que toda su producción debía recaer en el gigante asiático y allí es donde aparece en el juego San Juan, comentó Benítez.
Argentina siempre mantuvo vínculos complejos con el país asiático, debido a que en la balanza comercial el desfasaje perjudica al país en rubros como calzados o electrónica; mientras que sólo beneficia a sectores muy puntuales, principalmente el sojero.

