Frente a la preocupación de las vecinales encargadas del servicio de potabilización del agua, porque están bajando aceleradamente las napas freáticas del subsuelo y les está costando extraer la cantidad suficiente que necesitan para satisfacer las necesidades de la población, el director de Hidráulica, Oscar Coria, no descartó ayer que haya ayuda oficial para solucionar el problema. Sostuvo que "si hace falta una respuesta allí estaremos" y aclaró que se deberá coordinar son Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE), que es el organismo que tiene vinculación directa con este tipo de instituciones.

El problema es general en toda la provincia pero se ha agudizado particularmente en San Martín y en Angaco, poniendo en riesgo a más de 22.000 habitantes que dependen del servicio de potabilización de uniones vecinales, los cuales podrían quedarse sin agua de continuar el fenómeno. Las agrupaciones vecinales dijeron que el problema se incrementó cuando la Dirección de Hidráulica hizo andar la batería de pozos en la zona el año pasado, para volcar agua subterránea al canal del Norte para que los agricultores puedan regar ante la falta de agua del río.

"Sabíamos que el consumo de agua subterránea iba a impactar en las napas pero no cuánto", dijo Coria.

En esas zonas la solución pasa por hacer un relevamiento pozo por pozo y ver la posibilidad de profundizarlos. Pero esa solución no está al alcance de las uniones vecinales, que dicen que la recaudación por la factura de agua potable no es suficiente para encarar obras, y por eso alertan que está en riesgo el servicio. La boleta promedio de agua potable en Angaco ronda los $500 a $700, y en San Martín, los $450. En ambos departamentos la van a aumentar a partir de febrero, hasta 42%. Pero dicen que no alcanzará para lo costoso que es hacer y mantener las perforaciones

Sobre la ayuda, Coria, dijo que "entiendo que sí puede haber ayuda", pero aclaró que lo deberán coordinar con OSSE, que fiscaliza este tipo de vecinales. "Habrá que ver caso por caso y por ahí es solamente bajar la bomba", dijo el funcionario. Y explicó que en el procedimiento deberá existir un pedido desde este tipo de instituciones. "Es que hasta ahora solamente hemos tenido una voz de alerta", aclaró. Y luego precisó que "para profundizar un pozo primero hay que ver desde el punto de vista técnico si se puede hacer y luego se debe pedir la autorización correspondiente", manifestó Coria.

Según los datos disponibles en esta actividad, profundizar una bomba cuesta entre 50 y 100 mil pesos, y perforar un pozo nuevo, con su bomba, ronda los 12 a 15 millones de pesos.