El precio del mosto ha experimentado un repunte significativo del 36% en los últimos 30 días, al pasar de $1,10 el litro, a los actuales $1,50 en el mercado interno, lo que representó la primera señal de alivio en el sector vitivinícola, que en el 2015 vive uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Por el contrario, arrastrando un sobrestock de 200 millones de litros, el precio del vino continúa deprimido, ubicado en $1,80 el litro del escurrido, sin variaciones prácticamente en lo que va del año.
La suba del valor del mosto se debe a que en el mercado se está notando una escasez de mosto sulfitado de calidad, la materia prima para que las plantas concentradoras lo transformen en jugo concentrado de uva para exportación. Y a causa de que las exportaciones de mosto se están manteniendo este año en un nivel constante -rondando las 9.500 toneladas mensuales (ni mucho, ni poco)- la demanda por el producto con menor oferta provocó el repunte en el precio. “Sí subió, pero no por cuestiones relacionadas con el incremento de la tonelada internacional, sino por cuestiones de calidad y más acentuado en la provincia de San Juan”, explicó Sergio Colombo, gerente de la Cámara de Exportadores, quien agregó que el precio internacional del mosto concentrado continúa rondando los 800 dólares la tonelada. ¿A qué se debe que esté escaseando el sulfitado de calidad? Hay varias respuestas, según los sectores. Para la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, es una de las consecuencias del incumplimiento de elaboración de porcentaje de mosto por parte de Mendoza, por un lado; y a que el mosto que quedó del año pasado ya no tiene la misma calidad. “Subió el mosto en el último mes porque el de calidad, con 220 gramos de azúcar, va a estar acotado al no hacer Mendoza los volúmenes que le correspondían, y mantenerse las exportaciones a ritmo”, dijo Juan José Ramos, titular de la entidad.
En cambio, para el gerente de la Cámara de Exportadores de Mosto el problema no está centrado en Mendoza sino en factores climáticos, de bolsillos flacos de productores para mantener la calidad y condiciones climáticas al momento de la cosecha. “A medida que va transcurriendo el tiempo la calidad del mosto se deteriora, lo que puede ser el caso de los mostos del año pasado. En segundo lugar, las condiciones climáticas y los focos de enfermedades que causaron las lluvias dejaron sus consecuencias en la cosecha y luego, está la compleja situación económico-financiera de la vitivinicultura este año, que implica que algunas bodegas no hayan podido prodigarle los cuidados tanto en mano de obra como en insumos”, opinó. En efecto, en el sector siempre indican que el mosto sulfitado es un producto difícil de estoquear y con una vida útil menor al vino. Cuando más viejo es, se produce una combinación química con el anhídrido carbónico que requiere de un proceso industrial más caro para concentrarlo. También cuando la uva mermó su calidad al sufrir problemas climáticos favorece la fermentación, que produce alcohol, lo que lo convierte en vino.
Proyecciones:
En la Cámara de Exportadores creen que las existencias de mosto alcanzarán para cumplir con las exportaciones. Las existencias al 1 de junio en Mendoza y San Juan eran de 150 mil toneladas y se calcula que hasta febrero se exportarán 85 mil toneladas (a razón de 9.500 toneladas por mes), mientras que el mercado interno demanda otras 20 mil toneladas, quedando un stock técnico aceptable, de 45 mil toneladas de existencias.

