Al buscar un trabajo, Jorge choca de frente con un obstáculo: cuando el patrón le pide sus antecedentes, sale a la luz una condena por robo agravado de su pasado que sepulta sus aspiraciones. No importa que hace 5 años esté “limpio”, es decir, sin haber cometido otro delito o haber regresado al Penal, a pesar de que muestre todos los informes que así lo avalen. El caso se repite en muchos de los presos que han cumplido con su sentencia y que buscan reinsertarse socialmente al conseguir algo tan vital como un empleo. Frente a ese escenario, el Gobierno provincial, junto a asociaciones civiles y entidades privadas, más la ayuda de la Nación, por primera vez está llevando adelante un proyecto inédito para que un grupo de exreos puedan tener y manejar sus propios negocios. Dentro de ese plan se encuentra Jorge y otras 24 personas, que ya recibieron 363 mil pesos que giró la gestión kirchnerista para la compra de máquinas y herramientas para poner en marcha una panadería y un taller mecánico.
Además de los fondos, el grupo ya recibió capacitación en cada una de esas actividades y hasta formación gerencial. Inclusive ya cuentan con un inmueble, al que están refaccionando para poder funcionar en un plazo de 2 meses.
El nombre de Jorge es ficticio, pero su historia es real (ver recuadro). Prefiere el anonimato y no salir en fotos todavía porque asegura que él, al igual que sus compañeros, quieren cuidar los emprendimientos hasta que estén funcionando, rindan sus frutos y brinden productos y servicios que compitan con el resto. Les preocupa que la gente diga “ahí está la panadería y el taller de los presos” y que no terminen yendo y se caiga la iniciativa.
La realidad demuestra que hay un porcentaje de convictos que salen de la cárcel y vuelven a cometer delitos. Desde el Juzgado de Ejecución Penal no contaban con estadísticas actualizadas del nivel de reincidencia, y el último dato era de 2011. De todas formas, la información no fue suministrada. Sin embargo, el grupo de 25 expresos que está trabajando con el Gobierno no ha sufrido recaídas delictivas, señaló Mariano Teja, director de Protección al Preso y Excarcelado.
El plan se gestó en agosto de 2014, entre el Ministerio de Producción y el de Gobierno, que controla la Dirección de Protección al Preso. Así se comenzó con la capacitación con los interesados y surgió el proyecto de la panadería y el taller mecánico. Las carteras provinciales hicieron las gestiones ante el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, quien destinó los 363 mil pesos en el marco del plan Argentina Trabaja. “Se trata de fondos que puede conseguir cualquier cooperativa y emprendedor”, resaltó Teja. El dinero lo administrará exclusivamente la asociación civil Alas Solidarias, quien participó activamente. El lugar en el que funcionarán los negocios queda en Rawson, el cual fue cedido por la Iglesia Evangélica El Verbo de Dios. Casemi Argentina colaboró con la entrega de materiales para refaccionar las instalaciones, mientras que el Consejo Profesional Técnico brindará asesoramiento en actividades como plomería y electricidad que requieran el aporte de profesionales.
