Ayer continuaron los desencuentros sobre quién se debe hacer cargo de la megacausa de las expropiaciones. El juez Maximiliano Blejman rechazó su intervención e insistió en que es su colega Benito Ortiz quien debe tomar el caso. Al no ponerse de acuerdo entre los dos, el expediente fue a la Corte de Justicia para que define a cuál de los magistrados le toca entender en el mayor escándalo judicial que se recuerde en la provincia.

La falta de juez para la megacausa parece de nunca acabar. El caso era instruido por la jueza de Instrucción Nº 5, pero está de licencia por enfermedad y no ha sido posible encontrar un subrogante. Dos de los que fueron nominados, Pablo Flores primero y Guillermo Adárvez después, se inhibieron por amistad con una imputada. Y ahora, hay un problema de competencia entre Ortiz y Blejman.

Éste último recibió la causa la semana pasada y se la pasó a Ortiz por entender que había un error procesal y que le correspondía a él intervenir. Pero Ortiz se la devolvió el lunes, con el argumento de que su colega no puede corregir el orden de nominación que fijó la Corte.

Blejman sacó ayer una nueva resolución e insistió con su posición. Dice que el orden de subrogancia debería haber empezado por Ortiz, que es el juez de Instrucción Nº 1 y que por un error, la Corte lo salteó. Y advirtió que si no se corrige, se podrían plantear nulidades.

Por otra parte, Blejman contó que Ortiz firmó su resolución como subrogante del Juzgado de Instrucción Nº 5 y no como juez de Instrucción Nº 1. “Son flagrantes nulidades, no las puedo dejar pasar”, aseguró el magistrado tras enviar todas las actuaciones al máximo tribunal.