Los medicamentos habitualmente utilizados para internaciones sufrieron subas promedio del 32% en sólo cuatro meses, el período que fue de mayo a agosto de este año, con picos que llegaron hasta el 50% en algunos rubros. Misma variación sufrieron los llamados das cifras muestran una aceleración en los precios del sector, que se movieron al doble del ritmo que mostraban en el primer cuatrimestre del año.
Los datos surgen de un relevamiento realizado por el Observatorio de Costos de la Salud de la Unión Argentina de Salud (UAS), la entidad que nuclea a las principales empresas del sector privado del sistema sanitario del país. Y muestra que hubo alzas bien por encima de la inflación, en particular en los remedios de alto costo que pueden generarle gastos millonarios a obras sociales y prepagas por cada tratamiento.
Al medir los precios de los medicamentos, se detectó que aquellos que habitualmente son usados para internaciones tuvieron las mayores subas, llegando al 32% en promedio durante el cuatrimestre mayo-agosto de este año, sensiblemente por encima del aumento del Índice de Precios al Consumidor medido por el INDEC, que en el mismo período fue del 24,8%.

Dentro de ese rubro hubo picos aún más altos, los sueros se encarecieron 50%, los productos de contraste, 45% y los descartables tuvieron un alza del 27%.
“La diferencia entre los aumentos del primer y segundo cuatrimestre es alarmante”, advierten desde la UAS, para marcar la fuerte aceleración que están teniendo estos productos. En el primer cuatrimestre del año, los insumos de internación habían subido 14% en promedio. Es decir que en el período posterior el aumento fue más del doble.
Según el relevamiento de las empresas del sector, los números alarman porque muestran que retomaron la senda de aceleración que habían registrado en 2020 y 2021. La tendencia se había interrumpido luego de un congelamiento acordado entre Gobierno y laboratorios, pero ahora volvió a una curva ascendente.
El resultado es que hoy 3 de cada $10 que se destinan a gastos sanitarios van a pagar por medicamentos, cuando dos años atrás se necesitaban 2 de cada 10 pesos. Ahora, se gasta más en medicamentos que en internaciones y cirugías, $2,40 por cada 10 pesos.
Medicamentos de alto costo
El informe pone el foco sobre un rubro en particular que por sus altos tickets sacude las cuentas de prepagas y obras sociales. Se trata de los medicamentos de “alto costo”, que pueden salir más de $100.000 por tratamiento y en algunos casos superar los $200 millones.
“También tuvieron un promedio de 32% de aumento a agosto de este año. En el primer cuatrimestre hubo subas del 18,50% en promedio”, detallaron desde la entidad.
“Los productos de alto costo hace ya mucho tiempo dejaron de tener baja incidencia. Hoy son prescriptos a miles de pacientes por mes, con tratamientos que se pueden extender por varios años”, agregan. En 2010 estas drogas representaban el 8% del gasto total en medicamentos, mientras que hoy esa proporción se incrementó al 62%, según estimaciones del sector.
Se consideran de alto costo a los medicamentos cuyos precios pueden oscilar entre los $ 100 mil y los casi $ 200 millones por tratamiento, según el caso. Sus precios están atados al dólar.
Entre los aumentos más onerosos se cuentan la medicación para el cáncer Herceptín, que aumentó 54,44% hasta alcanzar los $279.125 y Genvoya, una droga para el VIH que llegó a los $121.000 pesos tras trepar 35,15 por ciento.
La Hemlibra, para hemofilia, subió 23,50% y ya supera los $3 millones. El Genotropin, para el atraso del crecimiento, ahora cuesta $ 124.902 tras subir 27,50% y el Decapeptyl, para cáncer de próstata, aumentó 26,41% y llegó a los 141.834 pesos.
“De un listado de los 58 productos de alto costo más utilizados, 38 tienen un precio mayor a los $100.000; 17 productos cuestan más de $300.000; 10 superan los $500.000 y 7 ascienden a más $700.000”, advierten desde la entidad.
Entre los que llegan a valores mucho más elevados, se encuentran el Zolgensma ($192 millones por tratamiento, para la atrofia muscular espinal), el Cerliponase Alfa ($151 millones, para la lipofuscinosis ceroide tipo 2), el Elosulfase Alfa ($125 millones, para mucopolisacaridosis), el Idursulfasa ($68 millones, para Síndrome de Hunter) y el Treprostinil ($35 millones, para la hipertensión pulmonar).

