Luego de 15 horas de tensión, los efectivos policiales de la provincia aceptaron ayer el aumento que les ofreció el Gobierno y levantaron la protesta que un grupo había iniciado el viernes a la noche. La propuesta consiste en un reconocimiento de gastos que representa 3.131 pesos más en bruto a partir de este mes, además de un extra del 15 por ciento desde enero en lo que perciben por adicionales y recargos pagos. Así, el conflicto se encausó y terminó el temor que había por nuevos saqueos.
El conflicto se destrabó en horas de la tarde, en una reunión que encabezó el vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo, Sergio Uñac, en el segundo piso del Centro Cívico.
Fue el punto final para una agitada jornada, en la que volvieron a aparecer amenazantes rumores de desmanes. “Reconocemos la racionalidad y responsabilidad con que se superó la situación, siempre apostando al diálogo”, aseguró Uñac tras el éxito de las negociaciones. Minutos después, a través de un comunicado,
Junto al Vicegobernador estuvo el ministro de Hacienda, Francisco Alcoba, y el encuentro no se extendió más allá de 20 minutos. La comisión que representó a los policías se fue rápidamente hasta el Comando Radioeléctrico con la propuesta bajo el brazo, los efectivos que se manifestaban en el lugar la aceptaron y desataron eufóricos festejos (ver página 7).
Para el aumento, que alcanza a los policías y a los efectivos del Servicio Penitenciario, el Gobierno no tocó el salario de los uniformados sino que les concedió un reconocimiento de gastos que alcanza dos rubros. Lo que perciben por Vestimenta pasó de 921 a 2.349 pesos por mes y al mismo tiempo, cobrarán 1.700 pesos por Equipamiento, ítem que antes no existía. En total son 3.131 pesos adicionales en bruto que, en el caso de los policías, se suman a una suba del 15 por ciento en los adicionales que realizan tanto en el sector público como en el privado y al pago de las horas de recargo (los penitenciarios no hacen adicionales y ya cobran un extra cuando son recargados).
Antes del acuerdo, se vivieron momentos de tensión e incertidumbre. Sucede que pasado el mediodía, los manifestantes rechazaron la primera propuesta que recibieron en una reunión que mantuvieron con Alcoba y su colega de Gobierno, Adrián Cuevas, también en el segundo piso del Centro Cívico.
La protesta en San Juan había comenzado el viernes, cerca de las 22, luego de una ola reclamos policiales que se ha ido extendiendo por distintos puntos del país en reclamo de una recomposición de haberes. Primero fue la Policía cordobesa y después comenzó el efecto contagio en Catamarca, La Rioja, Neuquén y Río Negro. Ayer, fue el turno de los efectivos de Santa Fe y Entre Ríos.
Aprovechando los rumores que corrían desde la mañana por las redes sociales de un posible acuartelamiento, cosa que finalmente no sucedió porque la gran mayoría de los policías sanjuaninos trabajó, grupos de delincuentes salieron ese mismo día por la tarde a atacar distintos comercios. Saquearon la sede rawsina del supermercado Atomo, intentaron hacer lo mismo en la de Chango Más y robaron y destruyeron las vidrieras de algunos locales céntricos, lo que dejó el saldo de 170 personas detenidas que hasta ayer permanecían tras las rejas, según la información que dio a conocer el Ejecutivo.
Frente a ese panorama, Uñac le había solicitado al Gobierno nacional la presencia de la Gendarmería en suelo sanjuanino para garantizar la paz social ante la posibilidad de nuevos golpes se saqueadores (la misma medida se adoptó en otras provincias, como Córdoba y Santa Fe). Si bien desde ayer en la mañana se vieron rondas de gendarmes en algunos puntos de Rawson, la medida quedó desactivada luego del acuerdo con la Policía.

