El Ministerio de Industria de la Nación amplió los montos de los topes de facturación anual que deberán tener las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en el país, guarismo que no se tocaba desde el año 2010. Desde la Secretaría de Industria de San Juan argumentaron que la medida es para que más empresas puedan acceder a la batería de créditos blandos estatales y privados que hay para este nicho de negocios; mientras que desde el sector empresario local se lo atribuyen a la ecuación inflacionaria.
En rigor, las empresas que usufructúen en el rubro agropecuario pasaron de 24.000.000 a 54.000.000 pesos; las industriales y mineras saltaron de 82.200.000 a 183.000.000 pesos; en comercio, el tope varió de 111.900.000 a 250.000.000 pesos. En tanto que las de servicios pasaron de 28.300.000 a 63.000.000 pesos; y, por último, las Pymes constructoras se fueron de 37.700.000 a 84.000.000 pesos.
Según explicaron, se entiende por ventas totales anuales al valor que surja del promedio de los últimos tres balances o información contable equivalente; excluidos el IVA, el Impuesto Interno que pudiera corresponder y, también, deducidas las exportaciones que surjan de los balances hasta un máximo del 50% (era del 35% en la resolución del 2010).
‘’Es una decisión acertada que busca seguir beneficiando a un segmento que creció muchísimo en estos 10 años y que por ahí pasaron esos topes y quedaron relegados para algunos créditos’’, explicó la secretaria de Industria y Comercio, Sandra Barceló. Por su parte, Guillermo Cabrera, delegado local de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), dijo que ‘’esta suba fue, en parte, por un pedido que le hicimos a Industria para que se equipare con los topes de AFIP, pero fundamentalmente porque una de las razones más fuertes para que las Pymes facturen más en este último tiempo fue la inflación’’.

