El paisaje de escombros, basura y yuyales ya cambió. Las máquinas ahora tienen nivelada casi la totalidad del predio de cinco hectáreas que se convertirá en el Parque de Chimbas. Pero la obra del esperado espacio verde, ubicado en Benavídez entre Mendoza y Tucumán, está atrasada por falta de agua, que es una herramienta fundamental para la compactación de suelos.

Según explicó Lucio Gómez, titular del Programa Provincial de Espacios Verdes, no reciben la suficiente cantidad de agua de los canales pues la prioridad la tienen los regantes, por lo que se atrasó la compactación y se vieron obligados a suspender la siembra del césped en noviembre, que ahora tendrán que hacer en marzo. De acuerdo a los plazos de obra, en enero ya tendría que haberse hecho el primer corte de pasto.

El Parque de Chimbas se está levantando donde antes se ubicó la erradicada Villa Benavídez, que durante décadas estuvo asentada en una ripiera agotada del ferrocarril y rellenada con escombros del terremoto de 1944. Es decir, el predio representa un desafío muy grande para lograr la nivelación del terreno, pues constantemente se hunde.

Para poder estabilizar el terreno realizan desde agosto un impresionante movimiento de suelo, que consiste en nivelar con máquinas, inundar con agua, esperar que se hunda, rellenar con tierra y volver a inundar, repitiendo el proceso hasta que ya no ceda más. “Nosotros recibimos agua de riego para la obra, pero la prioridad la tienen los regantes y obviamente que no queremos competir con las cosechas. Hidráulica nos envía agua cuando tiene disponibilidad, mientras que a veces le sacamos parte del turno de riego que le corresponde al municipio de Chimbas, que luego compensamos cediendo una parte nuestra. Por eso la obra se fue atrasando, más allá de que la empresa contratada está cumpliendo con su trabajo”, expresó Gómez.

Cuando licitaron el movimiento de suelo (nivelación) y siembra de césped, los plazos indicaban que entre julio y noviembre debía completarse la nivelación y luego comenzaría la siembra, por lo que en enero tenían previsto cortar el pasto por primera vez. “Sin embargo, se nos pasó noviembre y no pudimos sembrar. Y como la semilla que vamos a usar no puede sembrarse de diciembre a febrero, nos vimos forzados a tener que esperar hasta marzo”, apuntó Gómez.

El funcionario dijo que pese a todo, los trabajos en el predio no han parado y que se las rebuscan para compactar con motoniveladoras. La idea es estrujar al máximo las semanas que quedan hasta marzo, para poder concretar la siembra del césped, que se mostrará verde todo el año. ‘Una vez que hayamos sembrado, cortado el pasto y corregido fallos, entregaremos el predio al municipio de Chimbas para su mantenimiento. Las construcciones que se hagan luego y la siembra de arboleda y plantas corresponderán a otra etapa”, expresó Gómez.