Los técnicos del INTA descubrieron ahora focos activos de peronóspora -otra de las enfermedades de los viñedos este verano, que se ha presentado lluvioso y con alta humedad- y ayer dieron un alerta para que los productores realicen los controles y salgan a darle pelea con las aplicaciones necesarias de fitosanitarios para detener los daños. El riesgo es grande porque la enfermedad deja al parral sin hojas en pocos días y eso evita que el grano madure, dejándolo directamente sin producir. La gran preocupación es para el grueso de uvas sanjuaninas que se van a cosechar en marzo y en abril, ya que la enfermedad amenaza con ocasionar fuertes pérdidas.

 

Eso es lo que pasó en la temporada 2015/2016 cuando la cosecha argentina tuvo una merma que rondó el 20% debido a ese problema (ver recuadro). Rodrigo Espindola, especialista del INTA, informó que ayer se ha detectado el hongo de la peronóspora en cuatro departamentos -9 de Julio, Caucete, 25 de Mayo y Angaco-, y advirtió que seguramente también esté presente en el resto de zonas vitivinícolas debido a las condiciones climáticas propicias. “”Hay un grave riesgo de que haya caída de la producción porque las viñas van a perder las hojas y en esos casos las uvas no van a alcanzar a madurar y se acaba el proceso. Si un productor no realiza el tratamiento fitosanitario en el viñedo en un lapso de muy poco tiempo, la peronóspora ataca y en cuestión de días empieza el parral a perder hojas y se queda pelado”, advirtió Espindola. Agregó que la lluvia del viernes por la noche dejó agua libre en el viñedo por más de dos horas, con temperaturas que rondan los 20 grados “”y eso determina un 80% de infección efectiva”. El problema se agranda ante la amenaza de que continuarán las lluvias, porque eso ayuda a que el hongo continúe con su proceso de infección secundaria, lo que implica que seguirá avanzando con mayor fuerza.

 

 

La recomendación que dio el INTA es que los productores que no hicieron tratamiento fitosanitario contra peronóspora salgan urgentemente a aplicar un producto sistémico. Las drogas que se emplean son Metalaxil, Benalaxil y Fosetil aluminio, pero las dosis y períodos de carencia deben ser supervisados por un ingeniero agrónomo o bien, a través del asesoramiento de la Agencia de Extensión del INTA más cercana.

Además, según el destino de la producción hay drogas que no se pueden utilizar, por lo tanto, recomiendan que consulten con el bodeguero si el destino que va a tener la uva permite el fitosanitario que se quiere utilizar, más aún si es de exportación.

Espindola agregó que otro error grave que están cometiendo algunos productores es que no se esta respetando la dosis por hectárea -se esta aplicando menos de lo aconsejado- con lo cual lo que se obtiene es no detener el avance de la enfermedad.

La aparición de peronóspora se agrega a la podredumbre que afectó fuerte este año a las uvas, aunque según el organismo del agro, ya se esta controlando debido a una rápida acción de los viñateros.

 

Antecedentes

 

Los distintos análisis agrometerológicos, de los oasis productivos de la región durante el año 2015 y 2016, registraron un aumento significativo de precipitaciones: hubo cifras de entre 370 mm y 500 mm, cuando el promedio histórico es de 360. También hubo una gran incidencia de las tormentas graniceras acompañadas de fuertes vientos en algunas oportunidades, con que fueron afectadas importantes zonas productivas, ocasionando considerables pérdidas en los distintos oasis productivos de la provincia. Esas condiciones ambientales trajeron aparejado complicaciones a la vendimia desde el punto de vista de la sanidad, dejando fuertes focos de Peronóspera y Botrytis en los viñedos, con gran impacto en la madurez de la uva consecuencia de desfoliaciones anticipadas, baja en el tenor azucarino alcanzado y disminución de peso de los granos, lo que más tarde quedaría reflejado en báscula. Esto también incidió en la disminución de sustancias de reserva de la planta para el próximo ciclo vegetativo.