Los chicos lo piden, pero en las góndolas de las jugueterías sanjuaninas faltan, llegan a cuentagotas o los que están no son de licencia original y sólo queda la opción de llevarse la versión china. Se trata de los juguetes que son furor en la tele y que por el freno importador que dispuso el Gobierno Nacional (ver aparte) a productos del extranjero ahora prácticamente no se consiguen: Los autitos de Cars, Hot Wheels, las siempre vigentes Barbie y lo nuevo, Los Pitufos, que luego de su versión en cine los chicos se vuelcan a los negocios a conseguirlos. Además son los productos más caros.
En promedio y según lo que informaron en 5 negocios locales, el aumento interanual alcanza el 15% para aquellos con licencia y de entre un 7 y 10% para los otros.
Mucho de lo que hay en góndola son copias de las licencias originales -el 90% son chinos, afirmaron las fuentes-, que a pesar de la restricción siguen llegando a las jugueterías. Por su parte, la industria local no da a basto para proveer el mercado argentino y apenas la tradicional marca Rasti -los ladrillitos- es la que mantiene un segmento fuerte y tiene buena penetración. “Muchos de los juguetes más populares no llegan, pero siempre se consigue algún tipo de reemplazo que satisface a los chicos. Ahora están de moda los helicópteros a control remoto que te cuestan 249 pesos o hay patinetas de 2 ruedas desde 99 pesos y que salen bastante‘, explicó Laura desde una exportadora céntrica. “Por ejemplo tenés la película de Los Pitufos y las mamás vienen a pedirnos si tenemos los muñecos y por este tema del freno a las importaciones no nos llega nada de eso. A veces te llegan cosas de personajes que perdieron vigencia”, agregaron desde una tradicional juguetería sanjuanina.
Ditoys, una de las distribuidoras más fuertes del país y con más llegada a San Juan, que maneja las licencias de varios productos top del mercado de juguetes -Cars, Ben 10, Doky, Winnie the Pooh, HI5, entre otras- es la que más ha sentido el freno importador; mientras que la firma Mattel, con toda la variedad de Barbies -lo último es la caja registradora-, casi que redujo por completo el ingreso de mercadería al país, al igual que Marvel, con los Transformers a la cabeza. Muchos de estos productos permanecen en containers en el Puerto de Buenos Aires desde principios de año cuando el Gobierno tomó la medida de ponerle un coto al ingreso de artículos importados.
Los que piden juguetes específicos vinculados a personajes de alguna saga popular son en su mayoría chicos de entre 3 y 8 años, cuentan en las jugueterías. Los más grandes, aquellos que están en la preadolescencia; se inclinan más por las bicicletas, las patinetas de 2 ruedas con luces -son furor desde hace un año- y están los que arremeten el bolsillo con solicitudes más ostentosas, como Play Station II (999 pesos) -algunos en su versión “chipeada” que permite poner copias de juegos se consiguen a menos precio-, la Wii (2.600 pesos) o las netbooks (desde 1.800 pesos).
Queda claro que los papás compran los regalos, pero los chicos son los que deciden, influenciados por lo que ven a diario en la televisión y que se pone de moda entre los amigos. “Acá viene el papá o la mamá y te dicen quiero tal o cual y te dan todas las precisiones, lógicamente por pedido de los chicos. Es más, te diría que el precio lo dejan de lado y se encomiendan al pedido”, contó Enzo Tejada, desde una juguetería en avenida Libertador.

