La frase resumió la preocupación de la industria. Advierten, por ejemplo, que ésta será una mala temporada para el mosto y auguran una elaboración que no va a pasar las 70 mil toneladas -50 mil toneladas menos de los habituales compromisos con el mercado internacional-. Otra definición, "las líneas más bajas de vinos fraccionados que se comercializan entre los 6 y 12 pesos no podrán sostenerse en el mercado", explican. Y es una sospecha que se viene cumpliendo; sólo basta observar el comportamiento de los despachos al consumo durante enero y febrero que cayeron abruptamente casi un 20%. Mientras tanto, el precio del vino continúa en ascenso y presionado. La realidad es que "hoy el precio del vino de traslado está desfasado, inflado, y va a tener que bajar porque todo tiene un techo. Muchos van a elaborar pero no van a poder vender", advertían algunos empresarios preocupados. Todas estas definiciones y estados de ánimo están advirtiendo la preocupación que hay sobre todos los que toman decisiones en la actividad: la pérdida de mercados es un dato clave para la industria vitivinícola. Un importante dirigente vitivinícola explica que por cada punto que se pierde en la participación de alguno de los mercados, alrededor de 2.000 hectáreas salen de competencia.


De la cosecha


Comenzando a transitar la semana número 13 de cosecha y según datos aportados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, San Juan ya destinó casi el 25% de su producción a la elaboración de mosto, mientras que Mendoza aún no llega al 5%.

La provincia de San Juan se inclina naturalmente a la elaboración del jugo concentrado, de todas maneras, la merma en la cosecha y los altos precios que se están pagando por el vino, han desanimado las operaciones de uva para la elaboración de mosto. Lo cierto es que en Mendoza, aún no hay ritmo de cosecha y mucho menos de grado óptimo para pensar en mostos. Aquí hay preocupación porque se están observando en el oasis Este de la provincia algunos focos importantes de "Botritis" sin que el grano de uva levante el grado alcohólico, explican. Además, la incertidumbre del sector mostero local se refleja en los altos precios de la uva de la última semana que continúan presionados y se negocian en valores que oscilan entre $0,80 y $0,90 el kilo de uva de contado para mosto -sin subsidio, claro-. El caso de San Juan es diferente. La semana pasada Diario de Cuyo advertía que el aumento del precio de las uvas comunes para la elaboración de mosto es de un 50% en menos de un mes. Sin dudas que la intervención del gobierno sanjuanino fue la que dio el empujón al conceder un subsidio de $0,15 por kilo de uva destinada al mosto. En Mendoza, la falta de uvas, el atraso de la vendimia, la falta de grado y la aparición de focos de botritys, han traccionado naturalmente para llevar el kilo de uva para mosto rozando a los $0,90. Mientras tanto, José Luis Álvarez, titular del Fondo de la Transformación y Crecimiento de Mendoza, explicó que en la provincia "se han recepcionado solicitudes de créditos por más de 35 millones de pesos pero la operación no se puede cerrar ya que los empresarios no presentan el listado de productores a los que les van a comprar la uva, advirtió Álvarez, quien agregó además que "estamos desorientados ya que el año pasado para esta época ya estábamos pagando desde el FTyC el ingreso de uva. En Mendoza, todavía no se terminan de conformar los mercados ni los precios y está todo muy volátil", explicó el funcionario.

Los planteos que se avizoran: Por un lado, bajar las exigencias del color de los tintos de 450 a 400 unidades y por otro lado, adelantar la fecha de liberación de los vinos nuevos. De todas maneras, para adelantar la liberación, hay que tener grado alcohólico y la cosecha viene con 2 o 3 semanas de retraso.