El complejo escenario que vive la industria del mosto está marcado por dos datos contundentes, que reflejan el ánimo del sector: Por un lado, el muy buen volumen en la elaboración de jugo concentrado y un mercado externo que repuntó la demanda de mostos "premium" como el argentino, que calculan ubicaría unas 150 mil toneladas en el exterior, lo que representa un 50% más que las del último año. Pero ese aumento en la facturación no necesariamente le implicará a los industriales mejorar la rentabilidad, que está cercada por los altos costos internos que deben afrontar -un 25% más a los del 2010-, mientras que la tonelada en el exterior se sigue pagando sobre los 1.400 dólares desde el 2009, según explicaron desde la Cámara Argentina de Exportadores de Mosto. "Es un problema de tranqueras adentro, no de tranqueras afuera”, resumió un empresario con más de una década en el rubro.

Para la industria, los volúmenes que tienen acunadas las bodegas elaboradoras de jugo concentrado de uva, son una panacea si se los compara con los pobrísimos valores de la última campaña, que permitieron sólo exportar 88.774 toneladas, la peor marca desde el 2001, cuando salieron del país 70.780 toneladas. La actualidad, marca que será difícil para el sector exportador alcanzar los despachos récords de 200.227 toneladas del "07 y 195.142 toneladas del "08, pero que si no ocurre algo extraordinario -el clima es el termómetro y las variables económicas de los gigantes económicos- se llegaría recién en el 2012, calculan los principales jugadores del sector.

"El mensaje de la industria siempre fue que Argentina perfectamente podía llegar a las 150 mil toneladas y colocarlas en el exterior. No 200 mil como el 2007 o 2008, porque los dos últimos años fueron apenas sobre los 100 mil. No es fácil recuperar ese volumen que se dejo de vender porque no había mosto pero va a depender más de la oferta que de la demanda”, dijo Sergio Colombo, gerente de la Cámara Argentina de Exportadores de Mosto. En cuanto a la competitividad, el dirigente industrial explicó que "Argentina está cara en dólares. Los problemas de aumentos de los costos internos y de inflación, fogoneados con un dólar estable produce una inflación interna en dólares, que es más preocupante”.

En otro orden, por lo bajo desde algunos sectores de la industria mostera cuestionan que no exista una política de Estado y que sea sólo un nicho comercial "de segunda” cuando exceden volúmenes de vino blanco. Colombo fue enfático y se mostró molesto con esta lectura que hacen de la industria.

¿Por qué no es más estable la industria del mosto?

"No creo que sea así, por ejemplo San Juan hace más mosto que vino y últimamente las fluctuaciones dependieron de qué tan buena fue la cosecha y si no hubo grandes desastres climáticos”.

Pero da la impresión que anda siempre y cuando esté alentado por el Estado y haya excedentes de vino blanco…

"No coincido. Sino fuera un buen negocio no lo harían, el aporte del Estado está pero sino fuera atractiva la industria no se elaboraría en los volúmenes que se elabora. Nosotros no lo vemos así".