El dólar estadounidense cayó ayer otros dos centavos en casas de cambio y entidades financieras de la City porteña donde se registró un exceso de oferta por la aparición de los exportadores, y cerró a 3,70 para la venta.
"La tendencia ha cambiado y el mercado está más vendedor", dijo Carlos Risso, de Notibancos, en relación con la mayor oferta desde el sector privado, acompañada con limitadas ventas del Banco Central.
En el segmento mayorista, el dólar retrocedió a 3,675 pesos, desde los 3,692 del último viernes, con lo que extendió su recorrido en baja, ante la ausencia de compradores genuinos de divisas.
El volumen operado ascendió a 324 millones de dólares, en una jornada con "presencia decorativa" de los bancos oficiales, ilustró Risso.
Operadores acotaron que el Banco Nación intervino con compras de unos 10 millones de dólares, sobre el cierre, para amortiguar la caída de la divisa estadounidense.
A su vez, Gustavo Quintana, de Portafolio Personal, apuntó que el Banco Central "motorizó la baja con ventas iniciales", sobre el comienzo de la rueda.
El Central procura una depreciación controlada del peso y proteger el nivel de reservas internacionales, que el viernes se ubicaron en 46.332 millones de dólares.
Además, Quintana justificó la caída del dólar por "la necesidad de pesos" y la liquidación de divisas desde el sector exportador "que concentra las ventas en pocos días", en una semana con sólo tres días hábiles.
En el segmento minorista, el dólar cedió a 3,67 pesos comprador y 3,70 para la venta, una caída de cuatro centavos, 1,07 por ciento, en las últimas dos jornadas.
Los factores de presión sobre la cotización del dólar que determinaron una suba paulatina en los últimos dos meses, parecen haber cedido por la confluencia de una mayor oferta de divisas de los agroexportadores y por motivos de orden estructural ligados a la evolución de la crisis mundial, coincidieron los economistas, que descartaron alzas abruptas en los próximos meses.

