Fernández de Kirchner pidió a Martín Redrado su renuncia el miércoles, generando un conflicto político en la tercera economía de América Latina, en el mismo momento en que el Gobierno busca seducir a Wall Street con un canje para regularizar su situación con tenedores de deuda impaga por 20.000 millones de dólares.
"Esta situación con el Banco Central trajo algunos malos recuerdos del 2001/2002", dijo Samarjit Shankar, director de estrategia global de cambios en BNY Mellon, basado en Boston. "También genera un alto nivel de incertidumbre respecto del
diseño de políticas en Argentina’.
Los bonos domésticos argentinos cayeron un 1,5 por ciento el miércoles por el conflicto con Redrado, y el riesgo de la
deuda argentina aumentó respecto de la estadounidense. Los inversores reaccionaron con cautela ante el conflicto con
el Banco Central.
Pero algunos analistas dicen que la pelea no tendría un impacto duradero sobre el precio de los bonos, que iniciaron
una carrera alcista desde que la presidenta anunció planes el año pasado para llegar a un arreglo con los tenedores de deuda incumplida.
La disputa con Redrado llegó inesperadamente, en momentos en que faltan semanas para que el país lance el canje de deuda y un nuevo bono con inversores internacionales. "Va a ser un camino con muchos obstáculos. Los Kirchner
van a enfrentar más desafíos políticos mientras se acercan las elecciones de 2011′, dijo Freddie Thomsen, analista político y
económico argentino.
Para el Gobierno, "no es una necesidad (el uso de las reservas), no es un tema difícil para el Gobierno en materia de financiamiento’, dijo Fausto Spotorno, economista de la consultora Orlando Ferreres & Asociados, y agregó que la
disputa no debería interrumpir el plan de canje de deuda a lanzarse este mes. "En los mejores de los escenarios no cambia nada porque sigue siendo (el canje) un buen negocio’, dijo, y agregó que el Gobierno podría pagar las obligaciones de este año aún sin las reservas.
Sin embargo, el banco HSBC dijo en un informe que la lucha de Redrado con el Gobierno podría extenderse en el tiempo, y la tensión política prolongada aumentaría el costo de endeudamiento para Argentina en el momento en que se prepara
para regresar a los mercados internacionales.
"El aumento de ruido político y la probable profundización de la imagen de que las instituciones argentinas son débiles, seguramente pesará sobre las tasas de los bonos soberanos de Argentina en los próximos meses’, escribió, en tanto, la analista de Credit Suisse, Carola Sandy.
Pero aún si la disputa con Redrado pesa sobre los precios de los bonos, podría no ser un factor de disuasión en el largo
plazo para los inversores atraídos por un retorno de inversión que alcanzó el 85 por ciento en bonos en dólares el año
pasado.
"La gente fue muy positiva con Argentina durante el tercer y cuarto trimestre del año pasado, dejando de lado que el país
está aún plagado por esta clase de problemas’, dijo Win Thin, analista de cambios en Brown Brothers en Nueva York.

