Cada nevada que en este invierno cubrió de blanco buena parte de la cordillera ayudó para alimentar una esperanza, la de que este año hídrico no sea muy crítico. Y, a la postre, los datos oficiales arrojaron algo de tranquilidad en un escenario de sequía: se espera que el río San Juan derrame esta temporada (octubre 2022-septiembre2023) un total de 992,88 hm3, según precisó la Secretaría del Agua.
El valor difundido es la media que se espera, con un piso de 814,16 hm3 y un techo de 1.171,60 hm3. Estos parámetros se informan porque, al fin y al cabo, se trata de un pronóstico que tiene su margen de error.
Los 992,88 hm3 son importantes si se tiene en cuenta que la temporada hídrica que acabó fue de 536 hm3. Es decir, un 85% más de agua debería traer el río San Juan. En el inicio del invierno, era poco alentadores los pronósticos de nevadas.
Ahora bien, ¿alcanza para cubrir las necesidades de la provincia? El mínimo ideal es de 1.200 hm3, por lo que se está por debajo de esa barrera. Pero hay otro dato que es importante para entender que no están dadas las condiciones para tirar manteca al techo: los diques tienen mucha menos agua que a la misma altura del año pasado.
Un año atrás, entres los embalses de Ullum, Caracoles y Punta Negra había acumulados 327,08 hm3, y ahora es de 236,6 hm3. Es decir, entre lo que se estima que traiga el río y lo que tienen los diques, hay disponibles 1.229 hm3 contra 863 de la última campaña.
De todas maneras, para las autoridades la crisis no pasó y se viene una puja con el sector del campo que pide la erogación de más agua.

