Mientras unos apuestan por más "institucionalidad" a través de la mesa de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) -representada por todos los actores públicos y privados de la actividad- otros en cambio, apelan a discursos encendidos y embisten contra todo.
Los pequeños y medianos productores y bodegueros del oasis este de Mendoza -región que aporta más del 50% de la producción total del país en una superficie que supera las 60 mil hectáreas cultivadas- agrupados en el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, emitieron un duro comunicado. Le piden al gobierno de Celso Jaque, que "prorrogue los vencimientos de los créditos de cosecha 2010 para evitar que se malvenda el vino y el mosto". Salieron a pronunciarse por la gravedad que atraviesa un sector de la vitivinicultura -fundamentalmente del mercado interno-, ante la caída de los despachos, mercados paralizados, reducción de los precios, reprogramación de plazos e importaciones de vino.
Javier Palau, empresario y titular de la entidad, pidió que "el gobierno disponga de líneas de financiamiento para retención de stock". Asimismo y ante el ingreso de vino chileno, advirtió que "los gobiernos de Mendoza y San Juan deberían interceder ante la Secretaría de Comercio de la Nación (que conduce Guillermo Moreno) para ponerle límites a las importaciones a través de aranceles. El dirigente le solicitó al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que "sea muy estricto en la fiscalización de los vinos ya ingresados por el vecino país".
En el caso de la comercialización del vino -principalmente en el mercado interno- explicaron que "no hay razones para la parálisis que vive hoy el sector": "durante meses se pagó el litro de vino a precios razonables y hoy disminuirlo en $ 0,20 o $ 0,40 y a pagar con financiamiento, es una verdadera provocación. Encima siguen gestionando la importación de vinos chilenos. Así es como se rompen los equilibrios", concluye el comunicado.
Un día después, Guillermo García, presidente del INV salió al cruce del documento. Aseguró que "hacer el análisis por el lado de las importaciones es un planteo equivocado. Los inconvenientes pasan por la relación con el consumidor es decir por la calidad y el precio del producto". A su vez, desde la Coviar advierten que "los competidores del vino argentino están ofreciendo al mundo productos que respetan esa ecuación". Sin duda que el tema precios continúa como prioridad en la agenda de la vitivinicultura argentina. Por eso, "si no tenemos estabilidad de precios en la relación de mercado de traslado, industrialización y fraccionamiento vamos a continuar con este problema". Frente a incrementos que van desde el 100 al 150% en los precios, es previsible que terminemos presos de la comercialización (y la distribución). "Esos son los eslabones de la cadena donde estamos cometiendo los mayores errores", advierten. Guillermo García aclaró que "tenemos una inmadurez comercial "terrorífica" y a esa inmadurez la mueve la coyuntura y es donde el Plan Estratégico no puede actuar. Lo que hace falta hoy es una reflexión profunda de las actitudes comerciales, porque no puede ser que un año sea el del bodeguero, otro el del productor y el próximo año de los supermercados", concluyó el funcionario. Por lo pronto, todo hace suponer que todas las estrategias para lo que resta de año vitivinícola, y principalmente, para la próxima temporada, tienden a políticas de ajuste y la creación de mecanismos financieros por parte de los Estados provinciales -con la venia desde la Nación- para evitar las alteraciones bruscas en los precios que se vienen dando en los últimos años y que en definitiva "terminan alejándonos del consumidor", según advierten los dirigentes.

