Un final anunciado fue el que tuvo el pasado 30 de abril el campamento Los Amarillos de Lama. Las puertas del gigante se cerraron, los 50 edificios de 3 pisos quedaron a oscuras y sin gente. La paulatina desmovilización de trabajadores que viene llevando adelante Barrick desde octubre pasado obligó a la empresa minera a ajustar los costos y, si bien siguen vinculadas al proyecto 1.900 personas (940 trabajan en dos turnos y el resto sólo cobra el sueldo por un compromiso de la empresa con el Gobierno), las fichas están puestas un nuevo plan de trabajo que apunte a mantener la infraestructura existente y así evitar que se deteriore, según confirmaron desde la Subsecretaría de Trabajo y fuentes del sector minero.
Ahora bien, ¿qué actividades ejecuta la gente que ahora está trabajando a más de 4.000 metros de altura? DIARIO DE CUYO consultó a fuentes calificadas del sector y pudo saber que allí se hacen desde tareas básicas, como sacar la nieve de los techos para que no se desplomen, hasta algunas más complejas, como la práctica de estudios medioambientales.
La decisión de Barrick de ‘’apagar’’ Lama no fue de un día para el otro, en virtud que en enero pasado comenzó la ampliación del campamento de Veladero, distante apenas 5 minutos del proyecto binacional, para que allí pernocten los trabajadores vinculados a la mina binacional.
La nueva logística que se armó para seguir manteniendo la infraestructura de Lama está íntimamente ligada a Veladero, mina que está funcionando desde el 2005 y que cuenta con todo lo necesario. En rigor, bien temprano, cerca de las 6,30, sale la gente y vuelve a la tarde, siempre aprovechando la movilización en horarios con luz natural.
Comen en Lama, pero no en el habitual lugar donde se lo hacia meses atrás, sino que se aprovecha unas oficinas que están cerca de la planta de procesos que se acondicionaron para que allí almuercen. Eso sí, la comida no se prepara en ese sitio, sino que viene en viandas desde la cocina de Veladero. Es más, la empresa que cumplía con el servicio de catering, Alta Tecnología Alimentaria (ATA), la semana pasado terminó de bajar sus activos del proyecto y sacó su equipo de gente.
En cuanto a las tareas, la empresa Barrick diseñó un riguroso plan de mantenimiento y preservación de equipos, edificios, materiales y caminos, con el claro objetivo de que para el momento que el proyecto se vuelva a poner en marcha no se deba empezar de cero, explicaron.
Para esto, se sentaron a resolver la logística las áreas de Construcciones, Procesos, Seguridad y Medio Ambiente de Barrick, poniendo sobre la mesa la preservación de las instalaciones y, un aspecto clave, que es el de dotar de seguridad al personal que se movilice al proyecto. Así se resolvió que los dos grandes equipos se encuadren entre los que se encargarán de las movilidades -topadoras, camiones, grúas, etc.-, haciendo por ejemplo el cambio de combustibles a todas las camionetas para prepararlas para el invierno; y el de las instalaciones, con el mantenimiento en cada edificio y los equipos que hay en su interior.
En este último caso, las maniobras tienden a que el frío -muy por debajo de los 25ºC bajo cero en pleno invierno- no dañe a la columna vertebral de las instalaciones, por ejemplo las sanitarias, que con temperaturas extremas suelen explotar. Para ello se conducen líquidos especiales por el interior de los caños para evitar el colapso. ‘’Las cañerías, sanitarias principalmente, hacen al corazón de una obra y si éstas se deterioran el día de mañana hay que romper para cambiar y esto resulta un verdadero trastorno’’, explicó un especialista consultado por este diario.
En tanto que hay otras tareas menores que están enfocadas en mantener el dique de colas (donde se iban a depositar los desechos), el túnel que iba a transportar el mineral a Chile (que por ejemplo presenta filtraciones), las plantas de tratamiento de residuos cloacales.
Todas estas maniobras están monitoreadas por el equipo de Prevención de Riesgos, ya que ante cualquier accidente debe resolver la situación y conducirse a Veladero. Hay un dato clave y es que Barrick cuenta con 16 estaciones meteorológicas que le permiten a la empresa moverse en terreno firme, o sea evitando hacerlo en vísperas de un temporal de nieve.
El invierno es precisamente la época que obliga a fortalecer las acciones de mantenimiento. Ya en verano, las temperaturas se acomodan en valores razonables y las actividades se reducirán, por lo que no descartan una merma en el plantel de personal.

