Desde los talleres de trabajo, surgieron señales que han receptado con claridad los distintos sectores -públicos y privados-, y ya comenzaron a trabajar en medidas concretas de corto y mediano plazo. Así, el gobierno mendocino, salió la semana pasada a financiar con 5 millones de pesos al sector exportador de vinos blancos con dos objetivos bien definidos. Por un lado, sacar de la plaza unos 25 millones de litros de vinos blancos que están haciendo ruido en el mercado de precios y presionando los valores a la baja. Por otro lado, se proponen sostener las exportaciones de blancos y fortalecer los precios del mercado interno. La medida busca mejorar los actuales valores de exportación poniéndose a tiro con los precios internacionales. Ante la caída en los precios del vino blanco -especialmente blanco de blancas y el escurrido-, el ejecutivo mendocino pretende sostener el precio de $1,20 por litro que se le paga al productor. Pero, además, el sector ya está trabajando en acciones estructurales de mediano y largo plazo -estiman que en 60 días van a dar a conocer algunas líneas-. Quieren dejar pasar las heladas tempranas de octubre-noviembre y observar como viene la próxima vendimia. Lo cierto es que el gobierno de San Juan y el de Mendoza -junto a la Corporación Vitivinícola-, están trazando lineamientos estratégicos observando el futuro de la industria. Por supuesto, siempre mirando de reojo la rentabilidad del productor más chico. Admiten que hoy es la prioridad para ambos Estados: Sostener una rentabilidad mínima para ese sector de la cadena productiva y darse una política intensa en la búsqueda de mayor calidad de elaboración. "Antes de fin de año, vamos a tomar medidas estructurales que no solamente van a atacar la coyuntura, sino que nos van a permitir, por ejemplo, corregir los excesos de stock actuales, fundamentalmente en blancos de blancas y escurrido", advierten.

