Como hace 16 años, esta semana los calingastinos volvieron a sentir escalofríos cuando el Gobierno anunció que a fin de mes comienzan las tareas preliminares para construir el futuro dique El Tambolar en Calingasta. La señal de alarma no provino por la materialización de un nuevo proyecto hidroenergético vital para una provincia seca que debe regular y cuidar su agua, sino porque muchos se enteraron en ese momento que el puente de la ruta 149 “Ingeniero Raúl Suárez”, el de Pachaco y que fue el símbolo de la integración con la ciudad de San Juan al convertirse en el único paso a la capital provincial cuando se inauguró en el 2001; se lo tragará el agua del embalse cuando esté la nueva represa funcionando a pleno. “El puente no fue calculado bien’’, deslizó el gobernador Gioja el martes pasado al anunciar que en diciembre se licita el cuarto dique en el río San Juan, y en un intento tranquilizador agregó de inmediato que “de taparse el puente, obviamente sería si estuviese lleno a pleno el dique El Tambolar, algo que no haremos hasta tener una alternativa’’.
De más está decir que el solo conocimiento de esa posibilidad rememoró el aislamiento que debió padecer el pueblo de Calingasta cuando se empezó a construir el dique Los Caracoles y el Gobierno de entonces “olvidó” proyectar un camino alternativo para la vieja ruta 12 que se perdió luego con la represa, obligando a dos gestiones posteriores (los gobiernos de Avelín y de Gioja) a realizar otra traza para no dejarlos incomunicados (ver aparte).
Por eso Gioja buscó anticiparse al problema y disipar dudas: “Quiero decir que obviamente no vamos a llenar El Tambolar para que el puente actual quede debajo del agua y los calingastinos se queden aislados como pasó en otras circunstancias’’, resaltó. “El puente se taparía si estuviese a pleno el dique El Tambolar, pero eso no va a pasar hasta que esté el camino nuevo habilitado, o un nuevo puente realizado como corresponde. Lo digo porque he escuchado algunas quejas de que nuevamente van a quedar aislados’’, dijo el Gobernador.
El puente de Pachaco se inauguró el 3 de diciembre de 2001 con autoridades y constructores de la firma Panedile, pero no asistió ningún poblador de Calingasta. No fueron ni a aplaudir ni a protestar, quizás sintiéndose menospreciados por recibir lo que denominaron una huella (por la traza de la Quebrada de las Burras, sin asfalto y unida por el puente) y hartos tras 4 años de horarios restringidos de subida y de bajada por la antigua ruta 12.
Ahora, salvo las palabras pronunciadas por Gioja, a ningún funcionario fue posible arrancarle detalles técnicos precisos del enclavamiento del puente. Sí se supo que está a unos 10 kilómetros del embalse de Tambolar y a unos 1.128 msnm, o sea 12 metros abajo de la altura que tendría el futuro embalse. Un par de fuentes oficiales coincidieron en voz baja que la altura del puente fue calculada más baja a la cota de embalse del dique Tambolar porque en ese momento de crisis económica resultó más barato hacerlo de esa manera y además, porque se pensó realmente que esta última represa no se iba a hacer nunca.
EL PLAN:
Hay tres alternativas en danza en el plan oficial para el puente Pachaco. Una es el manejo del agua de los diques existentes para no permitir el llenado a pleno de Tambolar. Otra opción es un nuevo camino “interlagos”, cuyo proyecto técnico está en armado. La tercera es encarar la tarea de elevar el puente. Son las tres alternativas oficiales para evitar que los calingastinos queden aislados nuevamente por un dique. Las soluciones de ingeniería son sólo proyectos y aún no tienen un costo aproximado.
