“Amaneció lindo pero de pronto se puso raro y en un abrir y cerrar de ojos fue una cortina blanca de piedra que cayó en seco’’, contó con estupor un obrero de una finca ullunera.

Ese relato luego se tradujo en imágenes impactantes: Cientos de kilos de aceitunas en el piso, ramas caídas y un colchón de granizo en el suelo. Según cifras oficiales que maneja el municipio y de acuerdo a lo que pudo recabar este diario, la piedra cayó en un franja de unas 700 hectáreas y afectó los olivares de dos grandes diferimientos ulluneros, provocando más de un 50% de pérdidas en la producción, de acuerdo a las primeras estimaciones que se hicieron durante la jornada de ayer.

Ambos ya habían sido blanco de la piedra el 24 de enero pasado, pero en esa ocasión no provocó el daño que en esta oportunidad y sólo lo hizo en 100 hectáreas, en su mayoría cultivadas con uvas para pasas.

El fenómeno meteorológico se ensañó con las fincas San Juan de los Olivos SA y Don Yaco, muy cercanos a la planta fotovoltaica que se inaugurará la semana próxima y que no registró ningún deterioro en sus paneles, según confió una alta fuente de gobierno. “Realmente nos sorprendió a todos. En mis 45 años no vi algo de esta naturaleza, tan violento y arrasador. Sabemos que fue muy duro el golpe para la zona productiva olivícola del departamento y a pesar que afectó algo de vides, la mayoría ya estaba levantada, así que por suerte ellos (por los viñateros) no sufrieron problemas’’, contó ayer el intendente de Ullum, Simón Alfredo Ortíz, quien confirmó que todo el fenómeno se concentró en esa zona.

Desde la Secretaría de Agricultura de la provincia, dijeron ayer por la tarde que no tenían un relevamiento exacto del daño que originó la granizada en Ullum, mientras que al mismo tiempo confirmaron que fue en el único lugar donde se registró piedra.

Según los relatos de los lugareños -confirmados por autoridades municipales-, la piedra fue continua durante unos 20 minutos, donde en un primer momento cayó en seco y luego acompañada por lluvia. El granizo, que tenía entre 15 y 20 milímetros de diámetro y que sólo frenó su violencia de impacto un viento arremolinado que acompañó por momentos el fenómeno, golpeó duramente las plantas de olivos al punto que además de provocar la caída del fruto (ver fotos), también logró desprender algunas ramas y hasta volteó plantas jóvenes.

“Trabajo hace 10 años en esta finca y me costó entender lo que estaban viendo mis ojos esta mañana (por ayer). Fue una cosa impresionante ver caer tanto granizo y escuchar el ruido cuando golpeaba el suelo, era como un látigo que se azotaba una y otra vez. Jamás presencié algo así’’, relató conmovido Esteban Durán, empleado de la firma San Juan de los Olivos SA.