Muchos argentinos tienen problemas para llegar a fin de año, incluso algunos empiezan a gastar su salario antes de percibirlo. Es que está obligado a destinar buena parte a jubilación (11%), obra social (3%) y Ley 19.032 (3%). El empleado que paga el Impuesto a las Ganancias, luego de las deducciones, debe resignar en promedio el 25% del ahora denominado Impuesto a los Ingresos.

 

 


Una vez en el bolsillo, la plata es cada vez menos con cada compra al pagar el 21% del IVA. Así, un trabajador de clase media casado con dos hijos debe trabajar la mitad del año sólo para pagar impuestos. "La presión tributaria al trabajador supera el 50%", remarcó el socio de la Consultora Professia, Diego Cutignola. En la misma línea, la Unión Industrial Argentina (UIA) estimó en diciembre que la presión tributaria alcanza el 34% en relación al PBI.

 

El gobierno de Mauricio Macri no sólo considera que la presión tributaria se encuentra al límite sino que ciertos impuestos distorsionan la economía. Por eso, ni bien asumió el 10 de diciembre del 2015, decidió eliminar las retenciones agropecuarias, mineras y sojeras (ésta última de manera gradual hacia el 2019).