Al recorrer ayer algunos hogares de los sanjuaninos que compran gas envasado, ya se pudo apreciar que deben recurrir a braseros o aumentar el uso de sus aparatos eléctricos para realizar sus tareas cotidianas. Además, en los mercados de los barrios aparecieron carteles para avisar acerca del faltante de garrafas, porque cada vez es más la gente que busca su suministro mensual sin poder encontrarlo. Estas son las consecuencias de un paro que ha afectado a las 4 grandes distribuidoras de la provincia, que ayer cumplieron 72 horas sin repartir gas envasado a los negocios minoristas. "Fui al mercado donde compro siempre y no encontré así que tuve que ir a uno más lejos y tuve suerte, pero está costando encontrar", comentó Eduardo, un poblador de Pocito, que tuvo que llegar hasta Villa Krause en su camioneta para conseguir la garrafa. Por otro lado, los vendedores también mostraron enojo ante la situación que atraviesa el mercado y contaron que a veces los clientes se enfurecen con ellos porque creen que es un acuerdo personal con los repartidores, o que cuando aumentan el precio es por un beneficio propio. "Los clientes no vienen porque ya saben de la situación, pero el teléfono no para de sonar para consultar si ya se normalizó el servicio. Además yo estoy acá porque no pertenezco al gremio, pero van a encontrar muchos lugares cerrados", contó el vendedor de un local céntrico que provee de gas envasado, mientras atendía la llamada de uno de los compradores.

Aún no hay alarma generalizada por el faltante de garrafas porque muchos consumidores pueden reemplazar algunas actividades con electrodomésticos, como la tetera eléctrica; o intentar resistir a las bajas temperaturas con una estufa, sin embargo con estos recursos no están logrando cubrir sus necesidades por completo.

Si bien el problema ya llegó a las casas y comercios, es una problemática que aún no alcanzó las escuelas de los departamentos alejados. "Hasta ahora no recibimos reclamos de ninguna institución, esta todo normal", contó el intendente de Valle Fértil, Francisco Elizondo; que coincidió con su par de San Martín, Pablo Santibañez, quien afirmó que deberían ser una de las localidades más afectadas, pero todavía no tuvo ningún reclamo. La causa de este problema, que ya comenzó a afectar a la sociedad, es un desacuerdo entre el gremio de petroleros y los empresarios de la actividad que no logran cerrar un aumento salarial. Es que los trabajadores no se contentan con la propuesta que recibieron de subir el sueldo en un 28%, sino que buscan que alcance el 32%. Mientras tanto, las cuatro distribuidoras más importantes de la provincia ayer continuaban con el mismo escenario: sus puertas cerradas por tiempo indeterminado.