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Argentina

Alerta laboral en Argentina: cada vez es más difícil conservar un empleo formal

La estabilidad del empleo privado registrado cayó a su peor nivel en una década. En paralelo, crecen el trabajo informal y el cuentapropismo, mientras quienes pierden un puesto formal suelen reinsertarse con menores ingresos y condiciones laborales más precarias

Por Redacción Diario de Cuyo 11 de agosto de 2026 - 11:58

El mercado laboral argentino muestra una señal que enciende nuevas alarmas: solo 76 de cada 100 asalariados privados registrados continúan en el mismo empleo después de doce meses, el registro más bajo de los últimos diez años. El dato surge de un análisis realizado a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

La comparación permite dimensionar el deterioro. Entre 2024 y 2025, la proporción llegaba a 80 trabajadores de cada 100, mientras que en 2018-2019, otro período de fuerte fragilidad laboral, el indicador se había ubicado en 79. El actual 76% marca, por lo tanto, el piso de la última década.

Se perdieron más de 235.000 empleos privados registrados

La menor estabilidad se produce en paralelo con una reducción concreta de los puestos formales. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron más de 235.000 empleos asalariados privados registrados, equivalente a una caída del 3,7%, según datos de la Secretaría de Trabajo citados en el informe.

En ese mismo período también desaparecieron unos 73.000 empleos públicos y alrededor de 20.000 puestos en casas particulares. La contracara fue el crecimiento de aproximadamente 150.000 monotributistas, un avance del 7,5%. El balance agregado arroja una reducción cercana a 180.000 puestos de trabajo en dos años y medio.

Del empleo formal a la informalidad o el cuentapropismo

El problema no se limita a perder el trabajo. Los datos muestran que una parte de quienes salen de un empleo privado registrado continúa trabajando, pero bajo modalidades más inestables.

En los últimos dos años, la proporción de trabajadores que pasó del empleo formal privado hacia la informalidad aumentó del 7,1% al 7,8%, mientras que quienes terminaron trabajando por cuenta propia pasaron del 3,4% al 4,6%.

Estudios Económicos del Banco Provincia señaló que más del 60% de los trabajadores que modificaron su modalidad de contratación permanecieron dentro del mercado laboral, aunque prácticamente todos lo hicieron bajo condiciones de mayor precariedad.

Conseguir otro trabajo también puede implicar ganar menos

La fragilidad laboral también tiene impacto directo sobre los ingresos. Según un análisis de la consultora C-P citado por Ámbito, quienes perdieron un empleo registrado y luego ingresaron a un trabajo informal sufrieron una caída del 14% en su ingreso real.

La pérdida fue todavía mayor entre quienes recurrieron al autoempleo: en ese grupo, los ingresos reales retrocedieron 28%.

El dato refuerza una de las principales conclusiones del diagnóstico: encontrar una nueva ocupación no necesariamente significa recuperar la calidad del empleo perdido.

El cuentapropismo gana cada vez más terreno

Durante el primer trimestre de 2026, Argentina registró aproximadamente 13,47 millones de trabajadores en diferentes modalidades. El 71,8% eran asalariados y el 24,2% trabajaba por cuenta propia.

Ese nivel de cuentapropismo fue el segundo más alto para un primer trimestre desde 2017, apenas por debajo del 24,4% registrado en 2021. En nueve años, la participación del trabajo por cuenta propia aumentó 3,3 puntos porcentuales, mientras que la del empleo asalariado cayó 2,4 puntos.

El informe de Politikón Chaco también advierte que cerca de siete de cada diez nuevos ocupados ingresaron al mercado mediante el cuentapropismo, mientras que la generación de empleo asalariado permaneció prácticamente estancada.

La preocupación por el trabajo también crece entre los argentinos

La percepción social acompaña el deterioro de los indicadores. En la encuesta Latam Pulse Argentina de AtlasIntel y Bloomberg correspondiente a julio, el 73% de los consultados calificó al mercado laboral como “malo”.

Además, el desempleo apareció como el segundo problema que más preocupa a los argentinos, con el 46,5% de las menciones, apenas por debajo de la corrupción, que reunió el 47,7%.

El escenario deja así una doble señal de alerta: hay menos puestos registrados y, al mismo tiempo, quienes todavía conservan uno tienen una menor probabilidad de permanecer en él durante un año. A esto se suma un mercado que absorbe parte de esas pérdidas mediante trabajos informales o por cuenta propia, generalmente con menor protección y menores ingresos.

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