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Panorama

Compleja realidad comercial en los departamentos: desde costos más elevados hasta aumento de la informalidad, y la expectativa puesta en la minería

Referentes comerciales de distintos departamentos fuera del Gran San Juan analizaron la realidad que atraviesan, donde el panorama no es alentador. Una crisis que se profundiza y la esperanza en la activación minera.

Por Celeste Roco Navea 15 de agosto de 2026 - 08:11

La crisis del consumo que atraviesa el país también tiene su impacto en la provincia, con una mayor incidencia en los departamentos que se encuentran por fuera del Gran San Juan. A la pérdida del poder adquisitivo, la caída de las ventas y las dificultades para acceder al crédito se suman costos de logística y traslado, además de servicios más elevados, menor disponibilidad de empleo, cierre de comercios y un crecimiento de la informalidad que genera una fuerte competencia para quienes sostienen sus negocios dentro del circuito formal.

El escenario fue evaluado por referentes comerciales de distintos departamentos consultados por DIARIO DE CUYO, quienes coincidieron en que el deterioro del consumo se siente con fuerza y que, por ahora, la prioridad dejó de ser crecer para convertirse en resistir. Así lo analizaron Hermes Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio de San Juan, cuya entidad cuenta con delegaciones en distintos departamentos. Además brindaron sus miradas los referentes comerciales de Jáchal, Marcelo Aguirre; de Caucete, Luis César Agulles; de Zonda, Pablo Rodríguez; y Omar Toro de Calingasta.

Todos estos departamentos presentan realidades particulares, pero comparten una preocupación: cada vez cuesta más sostener un comercio abierto. En algunos casos, los propietarios redujeron sus locales, comenzaron a vender desde sus casas o reconvirtieron sus negocios para trabajar exclusivamente con delivery. Otros directamente bajaron sus persianas.

Menos poder de compra y más crédito informal, una constante que se repite fuera del Gran San Juan

Hermes Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio, explicó que fuera del Gran San Juan existen importantes polos comerciales. Sin embargo, advirtió que allí las características económicas y sociales hacen que el impacto de la crisis sea todavía mayor.

En términos generales, el dirigente comercial describió una pérdida sostenida del poder adquisitivo que repercute directamente sobre las ventas. La consecuencia es una reducción de los márgenes de ganancia, resignando rentabilidad para sostener las ventas.

“Hay una desesperación de venta. Hasta se pueden encontrar precios similares al año pasado”, afirmó Rodríguez, quien señaló que en algunos rubros pueden encontrarse productos a precios inferiores a los del año anterior. En los departamentos, además, los comerciantes deben absorber costos que no tienen quienes trabajan en el centro de la provincia.

El panorama comercial de Jáchal

La situación es compleja, de acuerdo con lo expresado Marcelo Aguirre. El escenario está marcado por la caída del consumo, el cierre de negocios y el crecimiento de las ventas informales. “Está complicado, la verdad es que se ha complicado mucho”, resumió.

Los comerciantes que todavía pueden recurren a promociones para atraer clientes, mientras que el público demanda cada vez más financiación. “Ahora lo que pide la gente son cuotas, muy poco contado se está trabajando”, señaló.

La falta de empleo es otro de los factores que golpea directamente al comercio. Kioscos, maxikioscos, carnicerías y locales de indumentaria atraviesan dificultades y algunos tuvieron que cerrar sus puertas ante la pérdida de rentabilidad acumulada mes a mes. En ese contexto, el referente estimó que alrededor del 20% de los comercios de Jáchal cerraron, mientras que otros se vieron obligados a achicar sus estructuras. Negocios que anteriormente ocupaban 200 metros cuadrados ahora funcionan en espacios de apenas 50, fue uno de los ejemplos que utilizó para medir la dimensión de la crisis comercial.

A esta situación se suma el crecimiento de las ventas online, los grupos de compra-venta y los vendedores ambulantes. Para Aguirre, esto genera una competencia desigual para quienes deben afrontar alquileres, servicios, empleados y otros costos para mantener abiertas sus persianas.

El panorama comercial de Calingasta

Siguiendo por los departamentos alejados, el departamento cordillerano no es ajeno a la crisis comercial. Omar Toro, referente del sector aseguró que el panorama es incluso más complejo que el que se registra en otras zonas.

La actividad minera es una de las principales fuentes de trabajo y, cuando finaliza la temporada, se producen cesantías que impactan directamente en el consumo. A eso se suma el incremento de los costos de servicios y la dificultad de los comerciantes para sostener sus estructuras. “Estamos sufriendo todos”, resumió Toro.

En ese contexto, algunos negocios de rubros considerados no esenciales buscan trasladarse a locales con alquileres más económicos, mientras que los comercios que logran sostenerse son, principalmente, aquellos que cuentan con un inmueble propio. También se han registrado despidos como una forma de reducir los gastos fijos.

Pero uno de los problemas más visibles para los habitantes de Calingasta es el precio de los productos. La distancia y los costos logísticos hacen que determinados alimentos tengan valores significativamente superiores. Toro lo ejemplificó con el precio de la carne: un kilo de asado puede alcanzar los $24.000 en Calingasta, mientras que fuera del departamento ronda los $16.000, según los valores mencionados por el referente.

Esta diferencia lleva a algunos vecinos que tienen la posibilidad a viajar hasta Uspallata o incluso el Gran San Juan para realizar compras y abastecerse. “Acá es una costumbre que todo sea más caro”, explicó Toro.

Panorama comercial de Caucete

Saliendo de los departamentos alejados el escenario no cambia demasiado. En Caucete la caída del consumo se combina con una problemática que se vuelve cada vez más visible: la cantidad de locales comerciales desocupados.

Luis César Agulles señaló que existen espacios vacíos incluso en la tradicional diagonal caucetera. “Nunca hubo locales desocupados en la diagonal, es histórico. Son locales importantes que están desocupados”, explicó.

La dificultad para sostener los costos golpea a todos los rubros por igual. En su análisis menciona por ejemplo que las dos principales casas de comidas del departamento cerraron sus salones y optaron por continuar exclusivamente con delivery, reduciendo así gastos de estructura. Otros comerciantes directamente abandonaron el local y comenzaron a vender desde sus viviendas.

“Hay quienes cierran, otros se reinventan, y otros venden desde sus casas para abaratar costos”, describió Agulles.

El problema de la morosidad aparece además como uno de los principales obstáculos para el funcionamiento cotidiano. La gente cobra, paga sus obligaciones y dispone de menos dinero para volver a consumir. “Hay consumo, pero no el esperado”, sintetizó.

Panorama comercial de Zonda

Zonda presenta una situación particular, ya que en los últimos años experimentó un fuerte crecimiento en la cantidad de negocios. La lectura detrás de este fenómeno es la necesidad de generar un ingreso extra, y la accesibilidad que presenta el comercio a la hora de adquirir mercadería o artículos para revender. Sin embargo, hay un incremento en la informalidad.

Pablo Rodríguez explicó que hace unos tres años había alrededor de 50 comercios en todo el departamento. Actualmente, según estimó, hay más de 300 entre grandes y pequeños, en espacios alquilados o en viviendas particulares. El problema es que la cantidad de consumidores no creció al mismo ritmo.

“Al haber más negocios, cada vez vendemos menos”, resumió.

Los comerciantes buscan competir con los precios del Gran San Juan para evitar que los habitantes se trasladen. “La gente que consume del departamento se dio cuenta que podía conseguir acá todo, casi al mismo precio”, explicó Rodríguez. Sin embargo, la informalidad aparece como uno de los principales desafíos. El referente estimó que alrededor del 90% de los comercios funciona de manera irregular, mientras que las ventas online también crecieron en rubros como ropa y electrodomésticos.

El derrame de la actividad minera, el haz de esperanza detrás de la crisis comercial

Frente a un panorama en el que la recuperación del consumo todavía parece lejana, la minería aparece como una de las principales expectativas de los comerciantes.

En Jáchal, la mirada está puesta especialmente en Vicuña y en la posibilidad de que la actividad genere oportunidades para los negocios locales. En Calingasta, la expectativa está directamente vinculada al regreso de la temporada minera y a la recuperación del empleo.

La esperanza, en ambos casos, no está puesta solamente en que aumente el consumo, sino en que los comerciantes puedan formar parte de la cadena económica que genere la actividad y fortalezca la fuente laboral.

Mientras tanto, los referentes coinciden en que el presente exige adaptación para sobrevivir. En los departamentos, la crisis comercial tiene así múltiples rostros: persianas bajas, locales vacíos, precios más elevados, consumidores que viajan para abastecerse, negocios que se reducen y una informalidad que gana terreno. Pero también existe una fuerte voluntad de resistir y una expectativa común: que la llegada de nuevas inversiones y, especialmente el desarrollo minero, puedan convertirse en el impulso que permita recuperar el empleo, el consumo y la actividad económica local.

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