Los trabajadores vitivinícolas de San Juan se preparan para lo que será la temporada de cosecha que, junto con la poda, son sin dudas las dos actividades que demandan una mayor actividad durante el ciclo de vida de la vid. Mientras aun se debate el precio que tendrá la uva esta temporada, una nueva discusión se coloca sobre la mesa y son las paritarias. Con un pedido de apertura inminente, desde el gremio que nuclea a los trabajadores apuntaron a la necesidad de salarios que sean acordes a la realidad económica.
“La semana que viene vamos a hacer el pedido de las paritarias”, destacó el vocero de FOEVA (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines) Daniel Romero a DIARIO DE CUYO. La intención es utilizar el mes de febrero para la discusión de los salarios que estarán recibiendo los trabajadores desde marzo. Actualmente un empleado de bodega cobra alrededor de $880.000 y un trabajador de viña $739.000. El monto final dependerá de la antigüedad y de otros ítems de la escala salarial.
La situación salarial es compleja, lo que incluso lleva a que muchos trabajadores de finca elijan no estar registrados si eso representa mayor dinero en el bolsillo, siendo el trabajo ilegal o en negro un problema presente en cada temporada.
“El trabajo en negro se incrementa año tras año. Es un problema que viene desde hace tiempo y cuesta que el empleador vea la necesidad del trabajador. Hay gente que no quiere estar registrada porque pierde beneficios sociales, pero hay que tener en cuenta que, si hay un accidente laboral, por ejemplo, estará desamparado”, destacó el secretario general de SOEVA 9 de Julio (Sindicado de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines) Carlos Ozán.
Desde el gremio se realizan inspecciones en las fincas para frenar el trabajo ilegal. Sin embargo, la realidad con la que se topan suele ser distinta, donde es el mismo empleado quien decide estar en la situación irregular.

Sumado a eso se encuentra el precio de la uva, que cada temporada despierta nuevos debates con relación a cuánto es lo que correspondería pagar por kilo, según el destino de la misma. Desde el espacio aseguran que un precio bajo repercute de manera directa en la negociación salarial, debido a que es el argumento que utilizan los empleadores a la hora de fijar techos en los aumentos.
“Sabemos que un trabajador tiene que cobrar mucho más, pero no depende directamente de nosotros. Hay gente que ya está cosechando y no tenemos precios exactos, lo que puede representar un inconveniente”, indicó Romero.
A nivel nacional hay unos 28.000 trabajadores registrados bajo FOEVA; mientras que en San Juan se estima que son unos 9.000 los empleados de vitivinícolas. El número se dispara durante la cosecha, donde la cantidad de manos en las fincas es mayor. Con una discusión salarial a la vuelta de la esquina, las intenciones del gremio es velar por los derechos de los trabajadores, sobre todo cuidando sus ingresos.

