El dólar oficial registró este jueves su segunda baja consecutiva y alcanzó valores mínimos de más de dos meses, en un contexto de aparente calma cambiaria, pero con crecientes tensiones en el mercado de pesos. En el Banco Nación, la divisa retrocedió $5 y cerró a $1.450, mientras que el tipo de cambio oficial mayorista perforó los $1.430, ubicándose cerca del piso de la banda cambiaria.
En el mercado mayorista, el dólar cedió $1 y cerró a $1.429,50, su valor más bajo desde el 20 de noviembre de 2025. Como consecuencia, la brecha respecto al techo de la banda se expandió hasta el 8,6%, reflejando un mayor margen entre los extremos del esquema cambiario vigente.
En tanto, el dólar oficial minorista promediado por el Banco Central bajó 64 centavos y se ubicó en $1.452,09, mientras que el dólar blue también acompañó la tendencia descendente, al caer $5 y perforar los $1.500, cerrando la jornada en $1.495 en las cuevas de la city porteña. En San Juan la cotización también tuvo un descenso, de 10 pesos, y cerró a la venta a $1.520, mientras que la compra, quedó a $1.420.
En los dólares financieros, el dólar MEP registró una baja del 0,3% y se ubicó en torno a los $1.459, mientras que el contado con liquidación mostró una leve suba y cerró cerca de los $1.507, evidenciando comportamientos dispares dentro del mercado cambiario.
La oferta de divisas continúa siendo impulsada por una ola de emisiones corporativas, a la que en los próximos días volverán a sumarse las provincias, como es el caso de Córdoba, reforzando el ingreso de dólares al mercado oficial.
En ese escenario, el economista Gustavo Ber señaló que la mayor oferta de divisas que resta liquidar sigue reforzando el clima de calma financiera, y que las compras oficiales de dólares podrían continuar como antesala de las ventas estacionales del sector agropecuario.
Sin embargo, detrás de la estabilidad del dólar emerge una señal de alerta: la fuerte escasez de pesos y el salto de las tasas de interés, que llegaron a niveles intradiarios de hasta 40% TNA. Si bien el Banco Central volvió a comprar divisas y el tipo de cambio opera dentro de las bandas, la liquidez en moneda local ejerce presión sobre el sistema financiero.
En las últimas 12 ruedas, el Banco Central acumuló compras por más de u$s800 millones, un dato relevante no solo por su impacto en las reservas, sino porque se produjo en un período de baja estacionalidad de la oferta de dólares. Cada intervención en el Mercado Libre de Cambios implica emisión de pesos, que luego debe ser compensada con mecanismos de absorción monetaria.
Según la consultora 1816, el BCRA viene neutralizando esa emisión mediante la colocación de Lelink, lo que derivó en una fuerte absorción de liquidez. Como resultado, los pasivos remunerados del Central se redujeron a apenas $0,03 billones, dejando al mercado particularmente sensible frente a cualquier aumento en la demanda de pesos.
Este ajuste se reflejó con claridad en las tasas: la caución a un día alcanzó el 38% TNA, mientras que los pases interbancarios llegaron al 46%, niveles que el mercado interpreta como una señal de tensión financiera, aun con un dólar estable.
Desde MegaQM coincidieron en que la plaza se encuentra ilíquida, influida por factores estacionales y la integración de encajes. En ese contexto, la tasa de corto plazo funciona como un termómetro clave: si se mantiene elevada, la estabilidad cambiaria se apoya sobre un equilibrio frágil.
Finalmente, Ber sostuvo que los operadores esperan que esta dinámica se mantenga, pero también que las tasas en pesos comiencen a aflojar, para favorecer un repunte de la actividad económica, en un escenario donde la inflación converge hacia un ritmo cercano al 2% mensual.
En síntesis, el dólar permanece calmo, pero el equilibrio cambiario depende de una coordinación fina entre la política monetaria, fiscal y financiera, en un contexto donde las señales del mercado de pesos siguen bajo observación.

