En el arranque de la semana, el riesgo país consolidó su dinámica bajista al caer al menor nivel desde mediados de 2018, lo que acerca a la Argentina a los mercados internacionales de deuda, y el consenso de los analistas privados atribuye la mejora del indicador a la compra de dólares por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). A diferencia del año pasado, en que sostenía que no compraría dólares mientras su cotización de ubique dentro de la banda cambiaria, en 2026 el BCRA comenzó a comprar divisas para acumular reservas.
Gracias a un buena performance de los bonos soberanos argentinos, el índice elaborado por el JP Morgan cedió hasta los 493 puntos básicos, el menor nivel en casi ocho años. Desde el triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas, se registró una compresión de la variable financiera de más de 600 unidades. Bajo los términos actuales, la emisión de títulos en el exterior tendría que realizarse a una tasa de aproximadamente 9%, rendimiento que no convence al equipo económico.
En concreto, el riesgo país calcula la posibilidad de que un país no cumpla con el pago de sus deudas en moneda extranjera. Se expresa en puntos básicos y refleja la diferencia de tasa entre los bonos soberanos de ese país y los títulos del Tesoro de Estados Unidos, que se consideran libres de riesgo. Un nivel alto señala mayores dudas sobre la capacidad de pago de la economía nacional y suele impactar en el acceso al crédito y las inversiones.
Los analistas aseguran que el factor clave para la baja del riesgo país es la acumulación de reservas internacionales por parte del BCRA. A comienzos de enero de 2026, la autoridad monetaria puso en marcha un programa de compra de divisas dentro y fuera del Mercado Libre de Cambios (MLC).
En efecto, estimaciones del Banco Central anticipan que en 2026 las compras de divisas podrían situarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, según avance la remonetización de la economía. Además, Bausili afirmó que la posibilidad de incrementar reservas dependerá tanto de la demanda de pesos como del ingreso de dólares en el mercado.
Un informe de Invecq remarcó que el mercado había comenzado a demandar señales tangibles en el frente de las reservas internacionales como condición para avanzar con la baja del riesgo país. A consideración de los economistas, el giro en el plan oficial es una “modificación relevante en la conducción de la política cambiaria, aunque partiendo desde un nivel inicial extremadamente bajo”.
“Hacia adelante, será fundamental que el Banco Central continúe y profundice esta dinámica, para que el riesgo país comprima aún más y se logre el ansiado rollover de la deuda en dólares, necesario para realmente mejorar el balance del BCRA y darle la sustentabilidad al programa económico, reduciendo eventuales tensiones cambiarias”, definieron.
Por su parte, los analistas de PPI sostuvieron que “el foco del mercado seguirá puesto en la capacidad del BCRA para sostener este ritmo de acumulación”. Asimismo, destacaron que el ritmo comprador “es una señal muy positiva y explica por qué muchos inversores que estaban en modo wait and see pasaron a ’pagar’ Globales, llevando el riesgo país a mínimos”.
“Las condiciones para que esta dinámica continúe parecen favorables: el agro mantiene un ritmo de liquidación de USD 85 millones diarios en enero y las emisiones corporativas seguirían aportando un flujo de oferta, con USD 2.800 millones ya liquidados y otros USD 3.600 millones aún por ingresar (al 16/01) según la última presentación del BCRA”, acotaron.
Para la consultora LCG, el atesoramiento de moneda extranjera en las arcas del Central “es una señal contundente de solvencia, muy especialmente si proviene de un saldo comercial externo positivo. Aún si proviniera de entrada de capitales, es una buena señal que el Banco Central elija comprar esos dólares y evitar una apreciación adicional del tipo de cambio, como coqueteó en buena parte del 2025″.
En tal sentido, un reporte de Cohen destacó que el contexto actual acerca la vuelta del Tesoro a los mercados internacionales de deuda. “Detrás de estos resultados está el sólido ritmo de compra de divisas que está realizando el BCRA, aprovechando la mayor oferta de dólares que llegan del agro y de la emisión de deuda de las empresas, en un contexto en el que la demanda estaría siendo contenida por tasas de interés en pesos que le ganan a la inflación. Esto, sumado al repunte del oro, permitió que subieran las reservas internacionales, aunque queda un largo camino por recorrer dado que el stock de reservas netas sigue siendo muy negativo”, sumó.
Más allá de la compresión del riesgo país, un análisis de Fundación Capital detalló que el stock de reservas “aún resulta muy bajo no sólo respecto de la meta acordada con el FMI, sino también respecto de la comparativa con otros países de la región (las reservas brutas resultan en términos del PBI la mitad que muchos de nuestros pares latinoamericanos)”.
Al mismo tiempo, el informe del centro de estudios dirigido por Martín Redrado que será relevante el monitoreo permanente de cómo evolucionan en febrero las compras de divisas, ya sin la mayor demanda estacional de pesos y todavía sin los dólares de la cosecha gruesa. A modo de cierre, sostuvieron que el ingreso de divisas financieras provenientes del exterior podrían seguir jugando un rol relevante.

