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Sector en crisis 

Espárragos: problemas de riego, importaciones y el precio redujeron la producción a la mitad

De las 500 hectáreas que había hace una década hoy quedan 200. El consumo sigue a la baja, sobre todo en la clase media.

Por Carolina Putelli 10 de septiembre de 2026 - 06:42

La temporada de espárragos ya empezó y el panorama no es positivo para los cerca de 40 a 50 productores sanjuaninos, la mayoría de ellos del Médano de Oro. Raúl Lencinas, integrante de la asociación que agrupa a estos agricultores, dijo que se enfrentan a una situación de bajos precios, costos altos de producción, caída en la demanda y dificultades de riego.

La crisis prácticamente integral que los afecta tiene varios orígenes, pero ha generado un factor común: la caída de la producción por la rentabilidad baja que tienen. Si bien el número de finqueros se mantiene estable, calculan que este año se producirán entre 185 y 200 hectáreas, muy por debajo de las 500 que llegó a haber hace 10 años. Lo que se ha dado es una reducción de la superficie cultivada, debido a las malas condiciones que desincentivan al sector.

En medio de este escenario, la mayoría no puede dejar el cultivo de espárragos debido a que es una producción que se siembra una vez y luego de tres años empieza un ciclo de producción que puede llegar a la década. Debido a eso, muchos siguen insistiendo cada fin de invierno y primavera, aunque aseguran que el escenario no está mejorando.

Las ferias de productores y eventos como la Fiesta del Espárrago y el Alcaucil se convirtieron en herramientas “para que la gente pueda comprar a un mejor precio, pero también para que los más chicos conozcan el sabor y las familias sigan comprando”, explicó Lencinas.

La sequía, la primera gran crisis del sector

Lencinas explicó que el espárrago necesita una gran cantidad de agua, en especial durante sus últimas semanas de crecimiento. Por eso los últimos 10 años de sequía le han costado a este cultivo un retroceso, debido a que dependían de riegos en invierno cada vez más esporádicos, debido a que las cortas se dan especialmente en esta temporada, o tenían que depender de perforaciones.

Al no haber agua en los canales que llegue de los diques, los productores del Médano de Oro, principal zona esparraguera, debían obtener el recurso de las perforaciones de Hidráulica si estas les quedaban cerca o de pozos propios. En el primer caso, generó que las fincas que están lejos de las zonas de extracción de agua sean las primeras en reducir su producción, ya que no podían sostenerla.

Los que tienen perforaciones privadas, a su vez, se enfrentaron a precios de energía muy caros, que aumentaron a partir de 2024 triplicando su valor o más, debido a la quita de subsidios y el aumento de la energía que aplicó el gobierno nacional a los usos no domiciliarios.

Lencinas dijo que tienen la expectativa de que esta temporada haya más agua, pero será luego de terminada la temporada principal y no saben si será suficiente para que la producción el año que viene pueda repuntar. Es que la crisis no tiene que ver sólo con la disponibilidad de riego, sino que fundamentalmente se basa en la baja del consumo.

Costos altos, menos compradores y pago bajo al productor

Lencinas dijo que desde hace unos años se da una situación que “parece insólita, porque baja la oferta, pero a la vez el precio también está hacia abajo”. Así, la rentabilidad de los esparragueros está a la baja, lo que también ha profundizado la baja de hectáreas que están sosteniendo.

Según dijo, al productor le están pagando “entre 800 y 1.000 pesos el paquete de pileta, que no tiene ni la bolsa ni el empaquetado, lo que deja los márgenes mínimos o nulos”. En cambio, al comprador le llegan paquetes por hasta 4.000 pesos, con 2.000 o 2.500 pesos de referencia en plena temporada. Para peor, los principales destinos de la producción sanjuanina están fuera de la provincia, en especial en Buenos Aires, donde saben que han llegado a cobrar el paquete entre 8.000 y 10.000 pesos.

Esto está desincentivando el consumo de espárragos, haciendo que cada vez menos familias lo compren. “Con ese precio en Buenos Aires, por ejemplo, la gente prefiere comprar medio kilo de carne y no un paquete”, se lamentó. A su vez, estos valores nunca llegan a impactar en la economía de los productores primarios.

Lencinas dijo que esto está haciendo que sobre todo las familias de clase media dejen de consumir esta verdura, mientras que para otros es simplemente un gusto que se dan de forma eventual. Con este esquema en la demanda, aunque producen menos, caen las compras y el precio para el finquero no se fortalece.

A esta problemática se sumó otra: la importación de espárragos. Para el sector, una de las ventajas que tenían cada año es que contaban con la novedad. “La gente no podía comer durante todo el invierno y cuando aparecían los primeros paquetes los compraba, pero ahora se están viendo importaciones de Perú o Brasil que llegan antes que los nuestros”, dijo.

Al perder este efecto de ser un producto que solo está en una ventana temporal breve, sufrieron la pérdida de clientes. Pero además, la cadena de ferias y verduleros también termina reduciendo lo que paga a los finqueros al saber que tienen la posibilidad de reemplazar el producto sanjuanino por uno del exterior.

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